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Opinión - 17/7/19 - 12:00 AM

La mujer garantiza la inmortalidad del hombre

Ante la imposibilidad de vivir en forma eterna y la escasa probabilidad de inventar algo revolucionario, la continuidad de los seres humanos, está garantizada en la vida familiar, la educación y ejemplo que se brinda a hijos y nietos que serán la memoria de aquello que deje en ellos una huella significativa.

De la mujer depende la trascendencia del hombre, pues es ella en la mayor parte de ejemplos, quien saca adelante a su prole. Foto: EFE.

"La Revolución será feminista o no será."

El lenguaje con sus significantes previamente establecidos, conspiran contra la visión de inmortalidad que tenemos los seres humanos.

Es el lenguaje de acuerdo con Lacan y no el subconsciente freudiano, quien genera la "pulsión de muerte" que atormenta a la humanidad.

Hombres y mujeres conscientes de su finitud, aspiran a trascender mediante obras y gestiones luminosas, que pocos obtienen.

En forma lamentable, no todos somos Einstein, Churchill o la Madre Teresa de Calcuta, por lo que luego de setenta o noventa años, pocos nos recordarán.

Lo cierto es que la trascendencia de los comunes o regulares que nada inventan, está garantizada por la familia y su descendencia.

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Ese núcleo social que antecede al Estado y que contrario a lo que se piensa, el contrato social vino a limitar con la participación de otras entidades como escuela e Iglesia.

Ante la imposibilidad de vivir en forma eterna y la escasa probabilidad de inventar algo revolucionario, la continuidad de los seres humanos, está garantizada en la vida familiar, la educación y ejemplo que se brinda a hijos y nietos que serán la memoria de aquello que deje en ellos una huella significativa.

Ahora bien, la familia como célula social, en la forma nuclear que conocemos, está virtualmente destruida y la mayoría de personas crece en hogares disfuncionales, generalmente a cargo de una madre que trabaja y cría a sus hijos.

Es por lo dicho, que de la mujer depende la trascendencia del hombre, pues es ella en la mayor parte de ejemplos, quien saca adelante a su prole, y si lo hace con los estereotipos y la desigualdad laboral y de oportunidades reinante, lo que transmitirá a su descendencia será conformismo y alienación.

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Por ello, es que la mujer a cargo de la doble tarea que le ha impuesto la irresponsabilidad de nosotros los hombres, deberá hacer los cambios para que las nuevas generaciones dejen de ser machistas, hedonistas y consumistas.

Esa es la explicación de la necesaria revolución que será feminista o no será.

Contra la familia no conspira la igualdad de derechos de minorías, pues no se puede destruir lo casi disuelto, como tampoco ha resultado el forzar los fundamentos del Derecho Penal, para crear delitos específicos, en aquello que solo es el agravamiento de tipos existentes, como demuestra la relación de la violencia doméstica con las lesiones personales.

Si la continuidad y memoria de los hombres, reside en la mujer madre y trabajadora que educa a los hijos, es ella el sujeto revolucionario de esta etapa del capitalismo neoliberal entrometido en las entrañas de la subjetividad y a ella corresponde formar a las generaciones contestatarias.

Abogado