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Opinión - 19/10/19 - 12:00 AM

Dualidades en la vida

...en la cena de celebración, obsequia a sus abuelitos que viven en Miami desde hace más de tres décadas, el mejor regalo que les puede ofrecer, que pronto serán bisabuelas (y relativamente jóvenes) momento de especial alegría para todos los allí presentes.

Así como hay hijos de sangre propia, también existen aquellos que por parentescos afines se adoptan para siempre.

Bien pueden ser hijos de nuestra pareja o seres especiales que a lo largo de la travesía de la vida, aparecen de la nada y se convierten en esencias particulares que ocupan un sitial importante en la existencia.

Es el caso de mi hija Lorraine, joven abogada, especializada en seguros, chargé d'affaire de la flota de aviones de Copa Airlines.

Con un dominio completo de la lengua de Shakespeare, mucho más allá de un nativo, por las rigurosas exigencias de su especialidad que compelen el conocimiento de la terminología legal y de seguros, el pasado fin de semana se recibe la Magister en Administración de Empresas en la ciudad de Miami.

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Para acompañarla en tan importante momento, nos desplazamos desde Ciudad de Panamá hacia el sur del estado de Florida, que es simil al istmo en su bullanguería, y en realidad la capital de América Latina con sus colonias que identifican la diversidad de sus países, por un lado, y por el otro, el orden gringo, sus calles sin baches ni basura, el respeto al tiempo de los demás, una innegable vocación al servicio y la utilización de las señales direccionales al conducir los automóviles, en su mayoría bastante nuevos.

Qué orgullo resulta escuchar a nuestra muchachita tomar el podio, dirigiendo unas palabras a sus compañeros, profesores y familiares, con una calma sin par y una envidiable dicción, resaltando el 'esprit de corps' sobre particularidades que le enaltecen sobre los demás.

Esa noche en la cena de celebración, obsequia a sus abuelitos que viven en Miami desde hace más de tres décadas, el mejor regalo que les puede ofrecer, que pronto serán bisabuelas (y relativamente jóvenes) momento de especial alegría para todos los allí presentes.

El lunes temprano le deposito en la terminal de autos de alquiler, contigua al aeropuerto de Miami, para retirar su coche y en compañía de su querido esposo Juan Carlos gozar de una semana de vacaciones en Orlando y el Reino Mágico de Disney, reviviendo momentos de infancia y transmitiendo ese goce particular a la criatura que lleva en sus entrañas.

Ya pasadas las horas, mi esposa Mayín y yo, visitamos a otra particular parejita.

Cindy, mi otra hija adoptiva y su querido esposo Juan Granja.

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He visto y compartido con esta pareja desde el abrir de las flores del amor con su particular aroma, hace casi dos décadas.

Se casaron en mi casa de Pembroke Pines.

Siempre les amé como retoños, sangre de mi alma y de mi corazón.

Ahora muy prósperos, en su nueva casa adornada por el fruto de su amor, sus hijos Santiago y Matías, nos reciben con especial cariño, ese que se moldea a través de los años y que nos nutre de un mutuo afecto sin par.

Dichoso compartir, como debe ser, con criaturas propias y ya no tan extrañas, que llenan las páginas de la vida con gozos y sonrisas, dualidades sin competencias ni desengaños.

Gracias Señor por este regalo que conduce los bríos del otoño por senderos de felicidad integral.

Líder empresarial.