Opinión - 01/12/18 - 12:00 AM

Día del maestro, celebración en momentos de crisis

...un buen docente es aquel que se preocupa por la enseñanza de sus estudiantes, motivándolos para que obtengan una capacitación educativa acorde con la verdadera realidad que se vive en la República de Panamá, y los cambios que se dan.

Que el 1 de diciembre, sea un día de reflexión en el que aboguemos por la existencia de normas educativas que favorezcan la preparación de los jóvenes y los educadores de la nación.
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Modesto Rangel Miranda[email protected]

Cuando nos referimos a la trayectoria histórica de nuestro sistema educativo es importante destacar todos los acontecimientos que vivieron los istmeños antes de la gesta separatista de Colombia, del 3 de Noviembre de 1903, y conformar un sistema educativo afianzado, con profesores de alta excelencia académica, que orientaran a la población para salir de los suburbios y esquinas de la pobreza en Panamá, como secuela heredada por la unión a Colombia.

Fue así que mediante la Ley 11 del 23 de marzo de 1904, Orgánica de Instrucción Pública se organizaba el sistema educativo, y además, se definió su funcionamiento.

Con el decreto n° 398 del 14-11-1958 firmado por el presidente Ernesto De La Guardia se declaraba el 1° de diciembre día del maestro.

Lo cierto es, que en el día del maestro es necesario recodar las diversas luchas que abordaron los maestros y profesores para mantener un nivel  de excelencia en esta  materia.

Pero destacar el éxito en la educación es bastante difícil, porque uno de los problemas encontrados en la educación en Panamá fue la eliminación de la reforma educativa en 1979, que tenía algunas consideraciones positivas, aunque fuese contrario para los educadores.

Una vez  Martir Luther King  dijo: "que la mejor manera de transformar la sociedad no es separando un joven de otro por su color sino que ambos deben prepararlos para mejor no el sistema sino la sociedad, ya que de esa manera una nación tendrá hombres y mujeres que contribuyan positivamente a dar los cambios que ella necesite, y de esa manera, las generaciones verán el verdadero crecimiento donde se pueda superar los diversos problemas que en ella haya".

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La educación en Panamá realmente vive un momento muy grave, los docentes piensan en hacer huelgas, pero se olvidan cuáles han sido los verdaderos resultados y factores que han incidido en los resultados finales de cada año.

Lo cierto es que hay docentes que mantienen acciones y aptitudes poco aceptables que no son beneficiosas hacia los estudiantes panameños.

No se puede determinar quién tiene la razón, lo cierto es necesario cambiar el sistema metodológico educativo, sin tener que poner de manifiesto la conducta de alumnos, docentes que en su mayoría solamente se dedican a cuestionar injustamente a sus estudiantes.  

Es necesario que se evalúen las acciones, un buen docente es aquel que se preocupa por la enseñanza de sus estudiantes, motivándolos para que obtengan una capacitación educativa acorde con la realidad que se vive en la República de Panamá y los cambios que se dan.

Nuestro sistema educativo sufrió diversos cambios sociales, políticos y económicos en la década de los años 60, cuando se le dio gran prioridad a la expansión de la enseñanza primaria y secundaria del sector público a nivel nacional, con resultados sobresalientes.

Datos históricos nos revelan que con el proceso revolucionario desde 1968 a 1978, la educación en nuestro país mantuvo un nivel de mayor aceptación.

Se incrementó el nivel de excelencia por los alumnos quienes estaban dispuestos a estudiar.

Datos estadísticos revelaron que en el sector público, la matrícula de colegios y escuelas públicas aumentó en 90%, había 532,00 estudiantes; en el nivel universitario 180%, es decir 32,000 estudiantes; el personal docente, en 90%, unos 22,000.

El  número de escuelas se logró incrementar en un 43%,  2,640  escuelas con 5,000 aulas nuevas y se otorgaron 25,000 préstamos educativos por $43.0 millones, mediante la creación del seguro educativo.

Adicional se hizo mucho énfasis en la educación primaria rural y en la educación vocacional, y se expandieron muy significativamente los campos con facilidades deportivas.

Podemos enfatizar que, en la actualidad, los dirigentes magisteriales, docentes y profesores han perdido ese legado heredado de inicios de la nación.

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Hay factores que lo han evidenciado, como ha sido la mala remuneración económica del gremio y  de educadores que laboran en sectores alejados de la ciudad de Panamá, el programa Panamá Bilingüe, la falta de iniciativas para incrementar la educación nacionalista en los muchachos que desconocen muchos aspectos de nuestra historia nacional.

Pareciera que el interés político está prevaleciendo cada vez más en los preceptos de enseñanza en los diversos colegios de nuestro país.

No es cambiar gobiernos, sino enmendar los errores y hacer los cambios en el sistema educativo que beneficien a los estudiantes con una visión muy nacionalista de que hay que trabajar duro por Panamá en los siguientes quinquenios.

En este día del maestro, es necesario motivar al estudiante panameño para  transformaciones sociales, culturales y técnicas, generalizar diversas formas de aprendizaje en la que el estudiante pueda entrar en un análisis profundo con su maestro, sobre los nuevos retos y desafíos que brinda la sociedad panameña.

Ojalá el 1 de diciembre, sea un día de reflexión en el que aboguemos por la existencia de normas educativas que favorezcan la preparación de los jóvenes y los educadores de la nación.

Comunicador social.