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Opinión - 05/9/19 - 12:00 AM

¿Las transferencias monetarias, resuelven la pobreza o la maquillan?

... y solo sea concebida la transferencia monetaria como un mecanismo perpetuo, en donde los ciudadanos sigan sin contar con las condiciones para un desarrollo sostenible, dichos programas pasarán a ser simples mecanismos de manipulación...

Integrantes del programa Red de Oportunidades. El Gobierno Nacional tiene el compromiso de entregar un apoyo económico en efectivo a las 72,563 beneficiarias registradas. Foto: Archivo. Epasa.

Inicialmente, es necesario definir lo que conocemos como pobreza.

¿Debe ser analizado como algo monetario?

¿Se debe analizar como la falta de acceso a los servicios básicos que requiere cualquier ser humano?

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), especialmente el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la manera más objetiva y real de evaluar y calificar la pobreza es mediante el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), el cual evalúa el acceso de los individuos a servicios educativos, de alimentación, de salud, a viviendas y trabajo digno.

En este sentido, la transferencia monetaria directa a la población puede ayudar a solventar alguna de las dimensiones mencionadas anteriormente, pero no todas.

En el país, para el último año se destinaron $1,634.4 millones en concepto de subsidios, según la Cuenta General del Tesoro, publicada en marzo del presente año por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), entre los programas de transferencia monetaria más conocidos se encuentran el de Beca Universal ($219.1 millones), 120/65 ($187.7 millones) y Red de Oportunidades ($26. 7 millones).

Sin embargo, dichas cifras no pueden ser vistas como un simple número, sino que debe evaluarse el verdadero impacto que tuvo cada subsidio en la población.

¿La Beca Universal es indispensable para que los niños panameños puedan acudir a las aulas?

¿Los recursos destinados a la Beca Universal, fueron utilizados, única y exclusivamente, por las familias para la educación de los niños?

¿Los recursos obtenidos por los ciudadanos que acceden a 120/65, fueron destinados a salud y alimentación únicamente?

Y así como esas preguntas, podemos hacernos muchísimas más.

La única manera de conocer las respuestas es a través de mecanismos de seguimiento y contraloría, que es donde está la clave, para que dichos subsidios sean realmente efectivos y contribuyan a la reducción de la pobreza, de una manera sostenida.

En el mismo sentido, los subsidios económicos deben estar ligados a un Plan Nacional de Desarrollo, que sirva como herramienta para brindar verdaderas oportunidades a generaciones futuras y de esta manera no sea una medida momentánea que no sea capaz de garantizar un progreso real en el país.

Por ende, al implementar programas de subsidios, como herramienta complementaria a una planificación nacional por parte del Ejecutivo, bien estructurada y analizada, unida a su vez a un seguimiento y control en el cual participen aquellas entidades que tienen la responsabilidad de adjudicarlos y tomando parte a, su vez, la Contraloría General de la República, para velar por el correcto uso de los recursos del Estado, las capacidades de desarrollo del país se potenciarían considerablemente, logrando que los jóvenes panameños, acudan a las aulas en la educación primaria y secundaria, con la oportunidad real de asistir posteriormente a la universidad o alguna institución técnica que les permita convertirse en profesionales.

De igual manera, los recursos que son destinados hoy día para estos subsidios podrán ser invertidos en deporte (para los amantes del fútbol, el estadio Arena Mordovia, Rusia, en donde Panamá disputó un partido de la Copa del Mundo contra Túnez, tuvo un costo de construcción de $295 millones, siendo el presupuesto de subsidios de 2018 equivalente a 5 estadios de dicha magnitud), o en temas de salud, donde habría la posibilidad de construir tres nuevos hospitales del niño, tal y como se muestra en el portal web de la institución (Hospital del Niño, Dr. José Renán Esquivel), en el cual se estima un precio de construcción de $558 millones.

De no ser así, y solo sea concebida la transferencia monetaria como un mecanismo perpetuo, en donde los ciudadanos sigan sin contar con las condiciones para un desarrollo sostenible, dichos programas pasarán a ser simples mecanismos de manipulación, en donde el ente que los adjudica tendrá la capacidad de influir en aquellos ciudadanos que dependan de ello para subsistir, siguiendo el dicho que "Se les da el pescado, mas no se les da la oportunidad y las herramientas para pescar"

Tomando en consideración lo expuesto anteriormente, la respuesta a la pregunta planteada en el título del presente artículo, puede ser respondida por cada lector, según su perspectiva, y como haya interpretado los datos y la realidad actual; sin embargo, desde mi punto de vista, la respuesta no puede darse de manera sencilla, sino con un condicional, en donde se especifique que las transferencias monetarias ayudarán a enfrentar el problema de la pobreza del país ( y cualquier nación de Latinoamérica), siempre y cuando se asuma de manera responsable, como una medida complementaria a un verdadero programa que atienda las necesidades de la ciudadanía, brindando posibilidades reales de crecimiento y oportunidades de desarrollo a lo largo y ancho del territorio panameño.

Estudiante de maestría de la Universidad Interamericana de Panamá (UIP).