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Opinión - 24/1/19 - 12:00 AM

JMJ, una jornada que nos deja ganancias, pero también pérdidas

... me parece excelente que nos presentemos como buenos anfitriones, pero al terminar la jornada, espero que el Gobierno se ocupe de igual manera de los nacionales que, al terminar esta actividad, seguirán viviendo con escasez y grandes necesidades.

Somos anfitriones de una actividad global que deja valores positivos en la juventud, lo que debería extrapolarse a nuestros jóvenes y sociedad en general. Foto Roberto Barrios. Epasa.

Es fundamental para la sociedad conocer las cifras que nos dejará la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).

Y no solo me refiero a las cifras de cuántas personas entraron al país.

Es evidente que será enorme la cifra.

Más bien me refiero al nivel de exposición que tendrá nuestro país, intención real de revisita, pero sobre todo a la pérdida económica que nos dejará esta jornada.

Y es que es solo de darse una vuelta por el Casco Viejo, la Cinta Costera, área bancaria, y sitios donde se realizarán estas actividades.

Muchos comercios están cerrados o vacíos.

Las empresas o industrias que operan en estas áreas están prácticamente cerradas o con su personal operando desde casa.

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Muchas otras empresas han dado "vacaciones" a su personal, ya que la ciudad ha entrado en un caos vial.

Y todo esto representa pérdidas de facturación y de ingresos a las empresas.

Además, una cantidad importante de locales han viajado fuera del país, lo que significa que no consumirán durante este periodo.

Y los gastos fijos de estas empresas siguen corriendo.

Y, por favor, no mal entiendan mi posición.

Estoy a favor de la JMJ, pero estoy aún más a favor de atender primero nuestros problemas internos.

Luego de decidir quedarme en el país para vivir de cerca este evento inédito, y recorrer a pie mucha de nuestra ciudad, me atrevo a destacar algunos puntos.

Lo positivo.

Panamá tendrá la mayor exposición internacional desde la ampliación del Canal.

Es la mejor campaña de turismo que habrá hecho este gobierno.

Esto puede generar intención de visita y activar la maltrecha industria turística panameña.

Somos anfitriones de una actividad global que deja valores positivos en la juventud, lo que debería extrapolarse a nuestros jóvenes y sociedad en general.

Lo negativo.

Inversión (no declarada) de decenas de millones de dólares de fondos públicos, que bien pudieran haberse utilizado para sentidas necesidades reales.

Más pérdidas económicas para el país. 

Muy especialmente los pequeños empresarios se están viendo afectados.

Los peregrinos no vienen a gastar.

Se manejan con lo mínimo, consumen lo mínimo, el país les está dando mucho de lo que consumen.

Y repito, me parece excelente que nos presentemos como buenos anfitriones, pero al terminar la jornada, espero que el Gobierno se ocupe de igual manera de los nacionales que, al terminar esta actividad, seguirán viviendo con escasez y grandes necesidades.

Aunque las instituciones y organismos relacionados con la jornada han hecho mucha promoción y comunicación sobre el tema, es triste ver que, aunque el conocimiento sobre la existencia de la actividad es de casi el 100%, me atrevería a decir que la relevancia para cerca del 90% de los panameños es extremadamente baja.

Y es que cuando le preguntas al grueso de la población en qué les beneficia la JMJ, muchos te dicen que en absolutamente nada o simplemente te dicen "yo me voy de la ciudad".

He recorrido mucho de la ciudad.

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He conversado con muchos comerciantes, empleados de empresas, y personas particulares y la sensación con la JMJ es de agobio.

No debería ser así; es una actividad que debería llevarnos a sentirnos alegres de que se esté dando dentro de nuestro suelo.

Pero por alguna razón, la esencia de esta actividad no ha conectado con el grueso de nuestra población.

Fuera de las actividades directamente relacionadas con la JMJ, pareciera ser que Panamá se encuentra en pausa.

Es constante escuchar la frase, "eso lo vemos después de la JMJ".

La Iglesia ha hecho su parte.

Ha hecho lo que le toca.

Ha cumplido con su misión.

Bien por ella.

El impacto y las secuelas económicas no son su responsabilidad.

Pero, entonces, ¿quién se ocupará por lo que nos viene?

Consultor de negocios. Especialista en manejo de marcas, incubador de proyectos, viajero del mundo.