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Opinión - 03/2/19 - 12:00 AM

¿Estamos perdiendo la candidez de servir?

Las estadísticas del 2018 reflejan que se recibió un total de 4,185 quejas, por un monto mayor de 70 millones de dólares. Esta cantidad en quejas son suficientes razones para empezar a cambiar y sacar a relucir nuestra candidez en el servicio.

La marca principal que dejan los agentes económicos en la experiencia de compra es el trato, la sonrisa, la colaboración que presten a un comprador. Foto: EFE.

A ver, que levante la mano a quién no le han atendido bien en un establecimiento comercial.

Y aquel que no volvería, ni amarrado, a un agente económico cuya experiencia con este deja mucho que desear, y felicito a quien esta situación no le es familiar.

Sin embargo, datos de la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco)  revelan que por muchos años, en el Tablero de Quejas de esta entidad se observa, entre sus motivos, que todos están relacionados con una falta en el servicio.

Así por ejemplo, si el agente económico incumplió con la garantía, no proporcionó información clara y veraz; estableció en su contrato una cláusula abusiva; incumplió el contrato o servicio; vendió un artículo con vicio oculto; realizó un cobro indebido; perdió o dañó el bien dejado en custodia de bien, mientras le realizaban un servicio de mantenimiento o reparación; produjo daños y perjuicios a raíz de una mala instrucción; o la publicidad no fue veraz, todas contienen un matiz de falta de diligencia en la prestación del servicio, que son faltas administrativas, las que le compete conocer y sancionar la Acodeco. 

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Las estadísticas del 2018 reflejan que se recibió un total de 4,185 quejas, por un monto mayor de 70 millones de dólares.

Esta cantidad en quejas son suficientes razones para empezar a cambiar y sacar a relucir nuestra candidez en el servicio.

Las marcas, salvo que se trate de un agente económico exclusivo, las venden todas las tiendas, pero la marca principal que los agentes económicos dejan ineludiblemente en la experiencia de compra de cada quien es el trato, la sonrisa, la colaboración que presten a un comprador aunque sea una venta ínfima.

Ese es el único sello que perdura, que trasciende y cuya publicidad no tiene precio; porque sonreír, tratar bien, ser asequible y proporcionar la autenticidad del producto que va a adquirir un consumidor y no ofrecer cualidades o bondades del que no goza el producto, es de más valor.

Parece absurdo que los agentes económicos gasten en publicidad para que los consumidores acudan a su tienda y estos salgan decepcionados del trato y la falta de servicio.

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Estamos viendo en el mercado cada vez más marcadamente, que la competencia no está en el mejor artículo, sino en lo bien que tratan a los consumidores.

Pues continuar atado por la marca a determinado servicio técnico es tedioso, si esa atención no es adecuada, con lo que terminamos desanimados.

Los proveedores y servicios técnicos tienen un trabajo en equipo, que los puede posesionar en la cumbre con solo recobrar la candidez en el servicio, capacitando a su personal para obtener no solo las metas en ventas, sino la meta en consumidores satisfechos.

Abogada