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Opinión - 15/1/19 - 12:00 AM

Beneficios de las visitas religiosas

Esta pregunta será o podrá ser respondida desde la perspectiva de cada cual, máxime si viene de parte de aquellos que les profieren a estos líderes una gran estimación, sumisión, devoción y respeto.

Siempre se habla del impacto positivo que, económicamente, tienen las giras de los clérigos o líderes principales de las religiones, en cuanto a que, por las actividades comerciales y turísticas que generan estas visitas, se dan retornos de muchas veces más de lo que se invierte para que ellos lleguen a los países.

La verdad es que este asunto de los gastos o inversiones, por estas giras, siempre han generado debates.

Ahora bien, más allá de las discusiones, críticas o elucubraciones, tanto destructivas y negativas como constructivas y positivas, existe un plano, a nuestro juicio, el más relevante, que es el espiritual, por ende, lo que cabe preguntarse es: "¿cuál es el impacto espiritual que producen estas visitas?".

Esta pregunta será o podrá ser respondida desde la perspectiva de cada cual, máxime si viene de parte de aquellos que les profieren a estos líderes una gran estimación, sumisión, devoción y respeto.

Seguramente, algunas de las respuestas son: "abrazarán niños", "darán mensajes confrontativos", "validarán acuerdos de paz entre sectores políticos opuestos", etc.

Son buenas respuestas, claro que sí, pero consideramos que se alejan del sentido de la pregunta original ("¿cuál es el impacto espiritual que producirán estas visitas en los diferentes  países?").

Entre las respuestas que se podrían dar, tenemos, si es que así ocurriese, la eliminación o disminución de los siguientes males o flagelos, individuales o sociales, a saber: abortos provocados, avaricia, corrupción, criminalidad, delincuencia, egoísmo, inequidad, injusticia, inmoralidad, maldad, odio, pecado y pobreza.

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Definitivamente, en esta coyuntura, para tratar de dar una respuesta lo más certera posible consideramos que la siguiente historia nos servirá de gran ayuda, registrada en el Evangelio, según Mateo, versículos del 2 al 6 del capítulo 11, que dice así: "Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos, para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro? 

Respondiendo Jesús les dijo: Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis. Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí".

Cabe agregar que necesitamos complementar estas palabras con lo que, también dijo Jesús, registrado en Mateo 16:17-18, así: "Y estas señales acompañarán a los que han creído: en mi nombre echarán fuera demonios, hablarán en nuevas lenguas; tomarán serpientes en las manos, y aunque beban algo mortífero, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán las manos, y se pondrán bien".

Por cierto, estas palabras de Jesús no están narradas en un sentido místico o emocional.

Son afirmaciones de hechos reales, concretos y posibles.