nytimesinternationalweekly - 22/5/2020 - 06:00 AM

Liderazgo autoritario del presidente Nayib Bukele preocupa a salvadoreños

Cuando declaró su victoria, Bukele dijo que el país había “dado vuelta a la página” a la era de la posguerra. Pero sus acciones recientes han sacudido la frágil democracia del país.

Los salvadoreños dicen que el presidente Bukele tiene tendencias autoritarias. Foto / Salvador Melendez/Associated Press.
  • Natalie Kiroeff

CIUDAD DE MÉXICO — Los salvadoreños se la jugaron cuando eligieron como presidente a Nayib Bukele: era un político con poca experiencia, un milennial que ofreció pocos detalles sobre cómo gobernaría.

Aun así, los electores lo llevaron a la Presidencia con la esperanza de un cambio en un país coartado durante mucho tiempo por la corrupción y la pobreza y una de las tasas de asesinatos más altas del mundo.

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Sin embargo, sus acciones en los últimos meses han despertado temor en muchos salvadoreños de que su gobierno sea un retroceso hacia el tipo de liderazgo autoritario que el país libró una guerra civil para eliminar.

En febrero, Bukele llevó soldados al Congreso para intimidar a los legisladores con el fin de que aprobaran un proyecto de ley. Al mes siguiente, no acató las órdenes de la Suprema Corte de que dejara de usar al Ejército en los operativos para detener a infractores de la cuarentena. Más tarde, abogó por el uso de la fuerza letal en una ofensiva contra las pandillas criminales.

“El presidente se está apoyando más en los militares y en la policía, y esos cuerpos nuevamente ejercen un papel represivo”, dijo Luis Coto, un sacerdote que lidera una parroquia de 15 mil feligreses. “Estamos dando un paso atrás”.

La elección de Bukele, de 38 años, hizo a un lado a los dos partidos políticos que se habían alternado en el poder desde el fin de la brutal guerra civil de los 90. Cuando declaró su victoria, Bukele dijo que el país había “dado vuelta a la página” a la era de la posguerra.

La oficina de Bukele declinó hacer comentarios para este artículo.

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Pero sus acciones recientes han sacudido la frágil democracia del país.

La oficina del presidente también publicitó medidas destinadas a castigar a los miembros encarcelados de las pandillas, publicando fotos mostrando el duro trato que reciben.

Una imagen mostraba a cientos de prisioneros amontonados en el suelo, con las cabezas afeitadas presionadas contra la espalda del siguiente, mientras guardias los vigilaban con armas semiautomáticas. La escena sugería poco respeto a las reglas de distanciamiento social que el Estado está aplicando de manera estricta en otros lugares.

Bukele también anunció que colocaría a pandilleros rivales en la misma celda. Revertir la política de segregar a los miembros de las pandillas envía un mensaje claro, de acuerdo con los expertos en seguridad salvadoreños. “Es una invitación para que se maten entre sí”, dijo José Miguel Cruz, experto en el crimen organizado salvadoreño en la Universidad Internacional de Florida.

“Quienes lo alabaron y confiaron en él en el pasado ahora están comprendiendo que estamos frente a un presidente que es autoritario, irresponsable e inmaduro y que podría dañar irreparablemente al país”, dijo Celia Medrano, una activista salvadoreña del grupo de derechos humanos Cristosal.

Las encuestas muestran que más del 85 por ciento de la población apoya al presidente.

En Cojutepeque, muchos residentes dicen que están contentos con la forma en que el gobierno trata a los miembros de la delincuencia organizada.

“Las familias han sido golpeadas por la violencia”, dijo Coto, quien dirige una parroquia en la ciudad. “La gente dice: ‘Claro, que los maten si quieren’”.

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Coto, de 69 años, dijo que sus feligreses estaban hartos de los dos partidos que ocuparon la Presidencia durante décadas, malversaron dinero y no lograron que el país fuera más seguro.

El sacerdote dijo que el pueblo confía en Bukele, quien fundó su propio partido político llamado Nuevas Ideas. Ayuda el que el Gobierno entregó 300 dólares a las familias afectadas por la pandemia y ha hecho entregas gratis de alimentos en ciudades pobres.

“Tiene un carácter mesiánico, el carácter de salvador de una situación en la cual casi la mitad de la población es pobre”, dijo Coto.

Gene Palumbo contribuyó con reportes a este artículo.

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