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nytimesinternationalweekly - 25/5/20 - 06:00 PM

Disquera se dedica al vinil y su riqueza

En el 2009, Pete Hutchison, de 53 años, compró un reproductor de cintas y un torno Lyrec, con amplificadores Ortofon, ambos de 1965, y gastó más de 150 mil dólares restaurándolos.

“Hacemos los discos más caros del mundo y tenemos las ganancias más pequeñas”, dijo Pete Hutchison. Foto / Tom Jamieson para The New York Times.
  • Ben Sisario

LONDRES — Enclavada en un moderno espacio compartido de trabajo en el oeste de Londres se encuentra quizá la disquera más tecnológicamente retrógrada del mundo.

La Electric Recording Co., que ha estado lanzando música desde el 2012, se especializa en recreaciones meticulosas de álbumes de música clásica y de jazz de los años 50 y 60. Su catálogo incluye reediciones de grabaciones emblemáticas de Wilhelm Furtwängler, John Coltrane y Thelonious Monk, así como artistas menos conocidos favorecidos por los coleccionistas, como la violinista Johanna Martzy.

Pero lo que realmente diferencia a Electric Recording es su método.

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Sus álbumes, ensamblados a mano y puestos a la venta en ediciones de 300 o menos, a un costo de 400 a 600 dólares cada uno, son fabricados con equipo vintage restaurado. El objetivo es asegurar una restauración fiel de lo que Pete Hutchison, el fundador de la disquera, ve como una era dorada de la elaboración de discos. Incluso las cubiertas de sus discos, impresas una por una por impresión tipográfica, muestran una dedicación a la artesanía tradicional.

“Empezó con el deseo de recrear el original, pero no convertirlo en una especie de imitación”, dijo Hutchison. “Y con el fin de no crear una imitación, tuvimos que hacer todo como ellos lo habían hecho”.

El enfoque le ha dado a la disquera un estatus venerado entre los coleccionistas, pero también ha despertado ridículo de rivales que ven su enfoque como innecesariamente costoso.

En el 2009, Hutchison, de 53 años, compró un reproductor de cintas y un torno Lyrec, con amplificadores Ortofon, ambos de 1965, y gastó más de 150 mil dólares restaurándolos. Ha invertido miles de dólares más en mejoras como reemplazar su cableado de cobre con plata minada, que, afirmó, le da más pureza a la señal de audio.

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Las máquinas permiten que Hutchison excluya cualquier rastro de la tecnología usada en el proceso de grabación desde la época cuando los Beatles lucían peinados “moptop”. Eso significa no sólo cualquier cosa digital o computarizada, sino también los transistores, un pilar de la circuitería de audio durante décadas. En lugar de eso, los amplificadores de las máquinas son impulsados por tubos de vacío.

Masterizar un disco de vinil involucra “cortar” ranuras en un disco de acetato, un arte oscuro en que ajustes minúsculos pueden tener un efecto grande. Inusualmente entre los ingenieros, Hutchison tiende a masterizar los discos a volúmenes bajos.

“Lo que quieres oír es la claridad, la armonía, las texturas”, indicó. “Lo que no quieres es poner un disco y sentir que tienes que bajarle”.

Hutchison heredó los discos clásicos de su padre, quien murió en 1998. Quedó fascinado con el sonido de los originales de décadas de edad, y no le satisfacían las reediciones más nuevas.

Al hacer “Mozart à Paris”, un simulacro casi perfecto de una colección en caja de 1956, Hutchison pasó meses recorriendo las mercerías de Londres para encontrar el hilo de seda correcto para un cordón decorativo. La colección de siete discos es el título más caro de Electric Recording, a unos 3 mil 400 dólares, y una de las pocas en su catálogo cuyas existencias no se han agotado.

“Probablemente hacemos los discos más caros del mundo, y tenemos las ganancias más pequeñas”, dijo.

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Pero el mercado ha acogido a Electric Recording. Incluso en medio de la pandemia del coronavirus, dijo Hutchison, sus discos se han estado vendido tan rápido como siempre, aunque la compañía ha tenido algunas dificultades de producción. El fabricante de una tela para una colección de Mozart ha estado en cuarentena en Italia.

La siguiente frontera es el rock. Hutchison obtuvo permiso para reeditar “Forever Changes”, el álbum psicodélico clásico de la banda californiana Love, y dijo que la cinta original tenía un sonido más crudo de lo que la mayoría de las personas ha oído. Prevé el lanzamiento en julio.

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