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Sociedad - 20/12/19 - 09:15 AM

Testimonio: Radio Nacional de Panamá, el epicentro de una doctrina estatal

El testimonio de un periodista de cómo se vivió en la Radio Nacional aquel 20 de Diciembre de 1989.

Fotos/Cortesía
  • Alberto Sánchez Belisle

En la medianoche del 20 de diciembre de 1989, los estruendos por el ataque aéreo estadounidense en los predios del Aeropuerto Internacional de Tocumen, al este de la ciudad capital, me hicieron levantar súbitamente de la cama, en mi residencia, ubicada en ese entonces en Ciudad Radial, Juan Díaz.

El ruido de los aviones y las detonaciones era ensordecedor, enciendo la radio y escucho las primeras transmisiones de la emisora estatal sobre el ataque estadounidense.

Procedo a hacer un monitoreo de otras emisoras y logré captar brevemente la voz del entonces dirigente opositor del arnulfismo, Guillermo Endara, llamando a la población a no enfrentar la invasión y prometiendo al país, un futuro de democracia y libertad.

También escuché a Luis Gaspar "Toti" Suárez, quien por Radio Soberana, llamaba a la población a enfrentar la invasión estadounidense y defendiendo la figura del general Manuel Antonio Noriega.

Poco antes de las 6:00 a.m. me dirijo a la Radio Nacional. Abordé un taxi y cuando pasamos por Villa Lorena y ya amaneciendo, logré ver al menos 4 helicópteros estadounidenses sobrevolando arriba del cuartel de Panamá Viejo.

El taxista me dejó en el Balboa, donde hoy hay una zona paga de metrobús, desde allí también se divisaban los helicópteros. Entonces apareció un bus de la ruta San Pedro-Vía España, lo abordé junto con otras personas. 

Al llegar a la Vía España, donde hoy está Plaza Concordia, el conductor del bus, visiblemente consternado, dice a todos "hasta aquí llego". La razón, una marejada humana de gente (como en las películas de zombies) venía huyendo de los enfrentamientos que se habían escenificado en la madrugada en El Chorrillo.

La muchedumbre se lograba divisar hasta más allá de la Iglesia del Carmen, muchos venían en ropa interior y hasta descalzos (tanto hombres como mujeres), cargando niños en sus hombros y los pocos enseres que habían rescatado los llevaban envueltos en sábanas.

Al bajarnos del bus, fui entre los pocos que caminó contrario a la multitud. Al llegar a la Contraloría, entré al edificio como a las 6:40 a.m. Una vez en la radio, recibíamos constantes llamadas de emisoras extranjeras solitando reportes de lo que estaba aconteciendo en Panamá, como NHK de Japón, una emisora de Canadá, la radio de la OEA, Caracol y RCN de Colombia, HNR de Honduras; todos insistían en saber cuál era el paradero del general Noriega.

Entre los que estaban en la emisora cuando llegué, recuerdo a Eloyda Martínez (periodista), Santiago Quiróz (Periodista y miembro de las Fuerzas de Defensa (FF.DD), Rafael Silva (Periodista y también miembro de las FF.DD), Tomás González Page (Operador de audio), entre otros.

Durante todo el día, la radio emitía proclamas nacionalistas, la situación en los hospitales, noticias internacionales provenientes de los cables internacionales sobre el curso de la invasión al país.

Al mediodía, la periodista Eloyda Martínez y yo salimos de la emisora al pasillo del piso # 7 de la Contraloría, nos acercamos a los ventanales y observamos helicópteros norteamericanos sobrevolando la bahía de Panamá, desde el área de Panamá Viejo hacia la Calzada de Amador y viceversa.

De repente, un helicóptero "Blackhawk" rompió la formación y se acercó al mismo nivel del piso donde estábamos en la Contraloría, se ubicó justo donde está ahora el hotel Miramar Inter-Continental. Entonces, un militar estadounidense abrió la puerta lateral derecha del aparato, con las manos puestas en la ametralladora, nos miró fijamente a ambos por unos segundos y seguidamente sonrío, para luego bajarse el visor del casco, cerrar la puerta y nuevamente adentrarse en la bahía.

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Entonces, ambos regresamos a la redacción y como a las 2:00 p.m., otro o quizás el mismo helicóptero que se separó de la formación en la bahía, comenzó a darle vueltas al edificio de la Contraloría, el cual se estremecía por el ruido de los motores del aparato. La intimidación duró unos cinco minutos. En el transcurso de la tarde, se fueron repitiendo, con intervalos menores de tiempo, las vueltas del helicóptero al edificio de la Contraloría.

Entonces recibí la llamada de un compañero de clases universitario que estaba en los predios de El Chorrillo, quien me narró lo destruido que estaba el área y los muertos que se veían en las calles, así como autos aplastados por tanqueta. Me sugirió que me retirara de la emisora, ya que suponía que "venía la fuerza" o sea, que los estadounidenses se preparaban para tomar la ciudad capital con fuerzas de infantería.

Es así como a las 4:00 p.m., y con el helicóptero dándole vuelta al edificio de la Contraloría, nos retiramos de la emisora junto con la periodista Eloyda Martínez, en el carro de su padre, quien la vino a buscar desde Villa Guadalupe en San Miguelito

Nos despedimos del personal que estaba en la planta. Uno de los últimos con el que hablé fue Rafael Silva, quien desde la madrugada estaba en la emisora.

Bajamos por las escaleras y cuando llegamos al sótano y estábamos a punto de entrar al carro del papá de Eloyda, escuchamos un estruendo que provenía desde arriba del edificio. Eran como las 4:20 p.m., cuando el helicóptero disparó a la antena de la radio que estaba ubicada en la terraza del último piso de la Contraloría, destruyéndola, aunque no logró interrumpir en el momento, las transmisiones, ya que la señal comenzó a retransmitirse por varias horas más desde una de las emisoras filiales del interior del país.

El periodista Ernesto Beleño (q.e.p.d), tiempo después me dijo haber visto desde el parque Urracá, como a las 6:30 p.m. del 20 de diciembre de 1989, los gringos se tomaron las instalaciones de la Radio Nacional en una operación aerotransportada.

Otras versiones que he leído después señalan que "un piso de la Contraloría, había sido alcanzado con láser desde helicópteros, destruyendo los estudios de Radio Libertad".

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Luego que salimos de la emisora en el carro del papa de Eloyda, más adelante, en los predios de la entrada de Pueblo Nuevo, me bajé y me refugié en el apartamento de un familiar, donde estuve hasta la mañana del 24 de diciembre, cuando logré regresar a mi casa, en la Radial, Juan Díaz.

Allí, como a las 8:30 p.m. escuché por la radio que la sede principal de la emisora estatal en la Contraloría había sido destruida por las fuerzas invasoras. No obstante, seguían transmitiendo enviando la señal desde una de las emisoras filiales del interior. Recuerdo que esa noche, inclusive llegaron a transmitir un pronunciamiento del general Noriega.

Desde Pueblo Nuevo, fui testigo durante las noches de los enfrentamientos armados en San Miguelito, entre panameños (batalloneros y militares) contra las fuerzas invasoras estadounidenses.

En la madrugada del 23 de diciembre, igualmente fui testigo del ataque con artillería hecho por militares panameños a Quarry Heights, Albrook y Clayton, sitios cercanos al Canal de Panamá, donde estaban apostados soldados estadounidenses. Esa madrugada vi por primera vez, los que muchos rumoraban desde el 20 de diciembre, la utilización de lo que se presume eran armas láser desde los helicópteros invasores.

Transcurrida la invasión, semanas después, con algunos ex compañeros de trabajo en la Radio Nacional, nos citamos en la Contraloría y subimos al piso # 7 donde estaba ubicada la emisora estatal. Al entrar todo estaba incinerado, se podía percibir perfectamente dónde estaba cada cosa, mueble, librero, pared (no de concreto), era como cuando un incienso se acaba y queda amontonado. Curiosamente, los vidrios de las ventanas, todos estaban ennegrecidos a causa del fuego, sin embargo, ninguno estaba roto o con las secuelas de algún estallido violento.

Años después entrevisté para mi tesis de grado, a Santiago Quiroz, directivo en la emisora estatal durante la invasión, a quien le pregunté si había regresado a las instalaciones de la Radio Nacional tras el ataque norteamericano, a lo que me respondió que sí. Le pregunté si algo le había llamado la atención en particular de lo que vio, a lo que me respondió sí.

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Dijo que cuando volvió a entrar a su oficina, luego de la invasión, vio todo como lo observamos Sergio Cruz y yo, llamándole más la atención que lo único que no estaba destruido (quemado) era una planta de sábila que le había regalado su secretaria.

Tiempo después, el 20 de febrero de 1990, el gobierno del entonces presidente Guillermo Endara, emitió el Decreto de Gabinete No. 57  "Por medio del cual se crea la Dirección Nacional de Radiodifusión Estatal, dependiente del Ministerio de la Presidencia"; y en el transcurso de los años, este sistema estatal de comunicaciones ha evolucionado a lo que hoy conocemos como el Sistema Estatal de Radio y Televisión (SERTV).