Riccardo Francolini - 17/12/2019 - 12:00 AM

Una justicia correcta significa más empleos

El sistema judicial en Panamá tiene hoy una excelente oportunidad para rescatar los valores y principios, la credibilidad y la confianza que se perdió hace algunos años con la actuación de ciertos funcionarios que se caracterizaron por conductas contrarias a la ley.

Riccardo Francolini.
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Luego de peregrinar por cinco años tortuosos en un camino oscuro y lleno de perversidades promovido por un Ministerio Público al servicio del Órgano Ejecutivo, hoy se asoma ante la sociedad panameña una luz de esperanza y de tranquilidad jurídica con la recién designación de Eduardo Rubén Ulloa, licenciado en Derecho y Ciencias Políticas y Maestría de Ciencias Penales y Criminológicas, como nuevo Procurador General de la Nación.

No tengo el honor de conocer al Procurador designado, pero como panameño responsable de este productivo país no puedo soslayar esta designación. Todos anhelamos que exista una real justicia en Panamá, donde las investigaciones se ciñen a la Ley, para garantizar el respeto al debido proceso. Un país con una verdadera separación de los poderes, donde se redpete la seguridad juridica, para que exista mayor oportunidad de invertir, que genere mas empleos, y una mejor calidad de vida para todos. Debemos rescatar la economia que los varelistas por poco y acaban con todo.

Las versiones que surgieron después del anuncio del presidente Laurentino Cortizo al designar al nuevo Procurador, en su mayoría han sido favorables hacia el jurista, quien ya tiene una experiencia como funcionario de instrucción sumarial, al ocupar el cargo de fiscal en el Ministerio Público, lo que constituye una ventaja al conocer el interior de esa gran e importante entidad gubernamental destinada a perseguir el delito tal como la ley lo establece, y no a desviarse de sus deberes como se hizo en los últimos cinco años.

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Coincido totalmente con lo planteado recientemente por un reconocido y destacado jurista panameño que planteó la tesis de que el presidente Cortizo nada más hizo que hacer el anuncio de escoger al nuevo Procurador e inmediatamente surgieron los llamados grupitos de poder en nuestro país, para instar al nuevo inquilino que ha de tomar las riendas del Ministerio Público el próximo 1 de enero de 2020, a que continúe con la perversa persecución en contra de políticos y empresarios del país en los caso de alto perfil, que fueron víctimas de abuso y violaciones a sus Derechos Humanos.

Es cierto que aún quedan algunos cómplices o residuos de esos grupos de poder que con el disimulo de que se investigue los casos de alto perfil para que no haya impunidad, lo que realmente están buscando es un linchamiento mediático y que siga en el país la aplicación de una justicia selectiva. En lo que sí estamos de acuerdo es que el Ministerio Público debe tener una total independencia para investigar y ejercer sus funciones como la ley manda porque así se garantiza una real justicia y una verdadera certeza de castigo. Sin embargo, todos sabemos que lo que buscan algunos grupos de poder es acomodarse en las esferas gubernamentales para defender sus intereses y de grupos determinados.

Yo no creo en esa justicia donde sólo se acuse a los enemigos del gobierno de turno, pero que aquellos que están en el poder no se les toque para nada. Eso en el fondo es una complicidad. La ley es igual para todos, no hay fueros ni privilegios, pero para nadie es un secreto que los llamados "Varelaleaks", le han dejado un mal sin sabor al país, porque el mundo nos mira. No hemos salido aún airoso con los llamados Papeles de Panamá y ya tenemos un segundo escándalo con los "Varelaleaks". Por esta razón es que debemos tener un Procurador comprometido con los verdaderos casos de alto perfil de los últimos años y no aquellos que fueron armados y fabricados en una Procuraduría Paralela.

Con la designación del nuevo Procurador Ulloa he escuchado a muchos, de los que fuimos víctimas del sistema de terror aplicado por la administración Varelista, que el ciudadano de la Procuraduría lo caracteriza su nobleza de espíritu, conocimiento, inteligencia, experiencia y una humildad que siempre ha demostrado en lo personal y profesional. Si estas son las cualidades que emergen alrededor del nuevo Procurador, no tenemos la más mínima duda que desempeñará el papel que le correspondió realizar a su antecesora al frente del Ministerio Público.

No tengo duda, que el nuevo inquilino del Ministerio Público tendrá una ardua labor que realizar en la institución y como una de sus tareas primordiales sería la de llevar a cabo una auditoría de los recursos y una depuración del personal, específicamente de los fiscales, que se prestaron no para perseguir el delito como lo determina la ley, sino para perseguir a los adversarios políticos del anterior régimen.

El sistema judicial en Panamá tiene hoy una excelente oportunidad para rescatar los valores y principios, la credibilidad y la confianza que se perdió hace algunos años con la actuación de ciertos funcionarios que se caracterizaron por conductas contrarias a la ley. El pueblo panameño lo único que requiere de las autoridades es que cumpla con las normas, porque es la manera en que se garantizará y se respetará el debido proceso, para poder decir con certeza que en Panamá existe un verdadero Estado de Derecho.

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