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Opinión - 23/2/17 - 12:00 AM

Replantear el Ministerio de Educación

Los problemas logísticos de un paquidérmico Ministerio de Educación llevan a preguntarse si los problemas recursivos del mismo tienen que ver con sus regentes. Y creo que a estas alturas ya no es así. No importa a quién se ponga, su gestión no tiene ninguna posibilidad de éxito con un ministerio enclavado en el pasado en todos los aspectos que le competen.

El sistema educativo panameño ha llegado al fondo, al centro de la nada. Lo veo todos los días en los medios de comunicación. Los panameños que son entrevistados no saben hablar. Les cuesta hilvanar oraciones coherentes y frases completas con ideas claras. Cuando no salen despavoridos ante las cámaras, los entrevistados solo balbucean frases repetidas y, en algunas ocasiones, sin sentido.

Los problemas logísticos de un paquidérmico Ministerio de Educación llevan a preguntarse si los problemas recursivos del mismo tienen que ver con sus regentes. Y creo que a estas alturas ya no es así. No importa a quién se ponga, su gestión no tiene ninguna posibilidad de éxito con un ministerio enclavado en el pasado en todos los aspectos que le competen.

Así las cosas, creo que es el momento de replantear todo el concepto que concibe y crea al Ministerio de Educación. Una institución que maneja problemas para los cuales no fue deseada, volúmenes de estudiantes y profesores para los cuales nunca se preparó. Y ni hablar de la logística de transporte de profesores y estudiantes.

Pero no puede ser un logro inorgánico. Se necesita la confabulación de todos los componentes del sistema y las respectivas comunidades educativas. Y es que no es un tema menor. Estamos hablando de lo más importante de un país: su educación, y Panamá es deficitario por mucho en este rubro.

Entender el problema es obligación de los constructores de políticas públicas. Lamentablemente, estos al llegar al poder político olvidan esta obligación y se diluyen en el día a día electorero que, invariablemente, nos lleva a la situación actual.

El último intento serio fue en el plan de gobierno del presidente Martín Torrijos con el plan Instituto Nacional, pero no pasó de un plan.

Y ni hablar de la construcción de infraestructura. Con poco menos de mil millones de dólares, la urgente construcción de al menos 82 colegios completamente nuevos y con lo último en tecnología es impostergable.

Me pregunto si esto lo saben nuestros políticos. No es posible que sigamos depositando en el sector particular nuestra educación solo porque no somos capaces como país de alentar una educación pública de alto nivel, como era incluso hasta inicios de los años 90 del siglo pasado.

Hemos llegado a tal punto que incluso en la mayoría de las disciplinas deportivas, los estudiantes de los colegios particulares y sus respectivos equipos sobresalen ante una alicaída multitud de colegios públicos, otrora cantera de nuestros mejores deportistas.

Y no es solo hablar de mejores salarios ni de un turno para el año escolar, o de olvidar esa materia llamada "Informática" e integrar de una vez por todas la tecnología a las diversas materias escolares. Es hora de dejar atrás el siglo XIX y ver lo más adelante posible.

Cuando esto suceda, los demás problemas de nuestra sociedad van a ir desapareciendo. La mejora de la calidad del recurso humano, la posibilidad de mayores emprendedores en diferentes áreas productivas, la disminución de los delitos, todo será consecuencia de una revisión integral del sistema.

Es el momento de actuar. Es cierto que en el gobierno del presidente Juan Carlos Varela no hay nada que esperar al respecto. Pero queda en nosotros presionar y garantizar que el próximo gobierno sea diferente y actúe en consecuencia.

Ingeniero de Sistemas. Estratega-Consultor Político.