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Opinión - 10/8/19 - 12:00 AM

Los pueblos y sus líderes

Un buen líder es consciente de que su tarea es conducir, guiar, y está abierto a innovaciones, cambios, por lo que es flexible en sus ideas.

El más grande líder, el que realmente es único en todo, el que ha hecho un cambio radical en la historia de la humanidad es Jesucristo. Foto: EFE.

Un auténtico liderazgo lleva a un pueblo, a una comunidad, por un sendero de superación y triunfo.

Un buen líder es aquel que conoce a su pueblo, sabe de sus necesidades, de sus fortalezas y debilidades, y busca la manera de cohesionarlo, de mantener la unidad de ese conglomerado.

Promueve su identidad, fortaleciendo los vínculos de sus miembros, y ayuda a encontrar las personas que, de acuerdo con sus cualidades, capacidades y carismas, puedan asumir liderazgos subalternos, para mantener el desarrollo de ese pueblo o comunidad. 

Un buen líder sabe reunirse de gente capaz, sin apagar nunca las cualidades de cada uno, y menos opacando a los demás, para solo brillar él. 

Un buen líder piensa más en los demás que en sí mismo, y deja atrás sus intereses particulares para poner en primer lugar el bien común. 

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Tiene una visión de futuro clara y sabe dónde ir

Un buen líder sabe comunicar su ideal a los demás, animando a los otros a sumarse a la causa.

Y él siempre va el primero. 

Sabe sacrificar todo por su ideal. 

Lo arriesga todo con tal de que la comunidad alcance sus metas. 

Es fiel a su pueblo.

Nunca traicionará a su gente. 

Es persona honesta y transparente.

Un buen líder no roba, no engaña, es ejemplo para los demás en honradez y en sinceridad. 

Es humilde y por eso sabe escuchar de otras personas sugerencias, ideas y aprovecha todo lo que pueda de los consejos para avanzar.

No es arrogante ni soberbio. 

Pero es persona decidida.

Sabe dónde tiene que ir.

No es persona indecisa que cambia a cada rato de opinión y de camino.

Es persona coherente con sus ideas y acciones.

Un buen líder sabe que su causa está por encima de él.

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No atropella a los demás usando de manera indebida su autoridad.

No es déspota ni cruel.

Sabe controlar sus emociones.

Mantiene en lo posible un gran equilibrio interior.

Busca vivir en armonía consigo mismo.

Un buen líder es consciente de que su tarea es conducir, guiar, y está abierto a innovaciones, cambios, por lo que es flexible en sus ideas.

Un buen líder cree en lo trascendente, en lo divino, en Dios tal y como lo concibe desde su fe. 

En la historia hemos tenido grandes líderes; Abraham, Moisés, David, San Pedro, San Pablo, Agustín,  Juana de Arco, Teresa de Ávila, Washington, Simón Bolívar, Gandhi, Churchill, Luther King, y muchos otros.

Ellos han ayudado a cambiar la historia.

Pero el más grande líder, el que realmente es único en todo, el que ha hecho un cambio radical en la historia de la humanidad es Jesucristo.

Al él lo seguimos. Amén.
Monseñor.