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Opinión - 16/11/19 - 12:00 AM

Babilonia, la gran ramera

Orgullosa y engreída, representas todos los sistemas de cualquier ideología, que crean élites y privilegios, que adoran los dioses del mundo, elevando a regio la basura de los ídolos, repitiendo el mismo lema: “que hay que amar el poder y la fama, el placer y la riqueza.

Has existido siempre, Babilonia la gran criminal, y tus amantes de todas las épocas te han defendido, porque han vivido de ti y te han complacido, ofrendándote sangre de mártires y santos, que en tu embriaguez constante has bebido, y con tus encantos de riqueza a tantos has llevado hasta tu lecho y seducido.

Montada en la bestia has recorrido cielos y mares exhibiendo tus poderes y erigiendo tus altares para que te adoren los sedientos de placer y dinero poniendo en la frente de ellos el número maldito del tres veces seis, para anunciar que solamente ellos podrán comprar y tener lo que quieran en tu reino llenándose de privilegios por acostarse contigo. 

Orgullosa y engreída, representas todos los sistemas de cualquier ideología, que crean élites y privilegios, que adoran los dioses del mundo, elevando a regio la basura de los ídolos, repitiendo el mismo lema: que hay que amar el poder y la fama, el placer y la riqueza.  Dios no interesa, hay que actuar con la mayor vileza.

Entre los mercaderes del negocio que enriquece a unos y empobrece a muchos, hay generales y coroneles, empresarios y comerciantes, banqueros y terratenientes, mafiosos de la droga y contrabandistas, y ninguno deja de participar en los mismos burdeles de la Babilonia criminal, donde se revuelcan y comen del banquete que la asquerosa prostituta ofrece.

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Y nunca han de faltar en la historia a la mesa líderes de las Iglesias que dejaron a Dios por las riquezas, tapando su indiferencia con ropajes de rezos a porfía, demostrando ante el dolor del pobre su indiferencia.

Pero si creen que no hay políticos en esta soez orgía, ellos son los especialistas en vender al mejor postor su conciencia, apoyados por periodistas y publicistas que con mucho arte tapan y adornan de todos esos del dinero su demencia.

Babilonia criminal, que encima de la bestia de color escarlata te paseas con tus inmundicias buscando seguidores, enamoras a multinacionales para que exploten a países pobres y creen imperios que exploten el estaño y la esmeralda, el petróleo y la madera, el algodón y el cobre, me refiero a las que no respetan el medio ambiente y no dejan casi nada de ingresos en los países explotados, tú sigues seduciendo con astucia a la gente con tu oro y plata.

Pero tu final ya está cerca lo dice la Palabra, tus mismos seguidores y la maldad que te domina, la bestia y el falso profeta, todos te destruirán y serán también vencidos, castigados por haberte seguido, hundidos todos en el fondo del infierno, donde será el crujir de dientes, el llanto sin sentido. 

Monseñor