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Mundo de Negocios - 02/4/20 - 08:30 AM

Las empresas compiten para fabricar más respiradores

La demanda de equipos de respiración supera por mucho la oferta.

  • The Economist

Muchas de las compras de pánico provocadas por la pandemia de la COVID-19 parecen exageradas. Los tenderos insisten en que aún les quedan muchos alimentos que vender. Sin embargo, para una categoría de producto, la escasez es muy real.

Los servicios de salud saturados necesitan con desesperación más ventiladores mecánicos para ayudar a aproximadamente el 10 por ciento de los pacientes que presentan síntomas graves de respiración.

Los líderes políticos están instando a los fabricantes especializados para que aceleren la producción. El gobierno de Alemania hizo un pedido de 16.000 nuevas máquinas a dos fabricantes nacionales. Otros, como el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, quieren que los productores de todos los ámbitos se adapten para ayudar. Eso es más fácil decirlo que hacerlo.

Resulta difícil determinar cuántos respiradores hay disponibles en los sistemas de salud. El último sondeo de capacidad de ventiladores que se hizo en Estados Unidos fue hace 10 años. El conteo fue de 62.000 máquinas sofisticadas y 100.000 básicas.

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Las autoridades de salud estadounidenses ahora están apresurándose para registrar un nuevo conteo. Es probable que encuentren menos de 200.000, de las cuales un 80 o 90 por ciento suelen utilizarse con pacientes que no padecen la COVID-19. Un cálculo aproximado de The Economist sugiere que, si el virus sigue propagándose al ritmo actual, Estados Unidos se quedará sin dispositivos sobrantes en cuatro semanas. La situación es peor en otros países.

En 2019, los fabricantes de respiradores tenían la capacidad para producir solo 40.000 unidades de cuidados intensivos, según Getinge, una firma sueca que fabrica una de cada cuatro de las máquinas de este tipo que se venden a nivel mundial.

La mayoría de las empresas arman paquetes, que pueden costar desde 10.000 hasta 60.000 dólares por pieza, y lo hacen por pedido en vez de almacenar existencias. Premier, una firma que compró 2000 unidades el año pasado en nombre del 40 por ciento de los hospitales de Estados Unidos, dice que los compradores ahora deben esperar de ocho a doce semanas para que lleguen nuevos dispositivos, a diferencia de las dos semanas que esperaban antes. La cartera de pedidos de Getinge está completamente llena hasta junio.

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Todos los fabricantes están acelerando sus operaciones. Getinge planea producir 16.000 unidades este año, un 60 por ciento más que en 2019. La mayoría de sus rivales esperan incrementar su producción a una cantidad similar.

El Ejército italiano envió 25 técnicos a Siare, su único fabricante nacional, para tratar de cuadruplicar la producción, a 500 unidades al mes. El gobierno de Johnson les envió a 60 grandes fabricantes un modelo de ventilador junto con enlaces a un video de YouTube y un ensayo académico que describe un dispositivo que podría desplegarse rápidamente. OneBreath, una empresa emergente en California, espera que los reguladores aceleren la aprobación de su diseño de 4000 dólares que podría estar listo para producirse en menos de un año.

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El director de Getinge, Mattias Perjos, duda que el plan del primer ministro británico funcione, al menos en el corto plazo. Los respiradores no son las piezas de maquinaria más complicadas que existen. Pero son dispositivos exigentes.

En promedio, a Getinge le toma dos años desarrollar un nuevo modelo. Incluso si los reguladores relajaran su proceso de aprobación —el cual puede tardar otros dos años— un fabricante de automóviles no aprenderá a construir equipo médico seguro y efectivo de la noche a la mañana.

Aunque las empresas especializadas agreguen líneas de producción a sus fábricas, y las no especializadas reconfiguren las propias, sigue existiendo otra limitación. La mayoría de los componentes provienen de China, donde los paros relacionados con el virus redujeron un 28 por ciento la producción de equipos industriales en enero y febrero, en términos interanuales.

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China está empezando a reiniciar su motor industrial conforme se lentifican las nuevas infecciones, pero pasará bastante tiempo antes de que sus fábricas se recuperen por completo. Para cuando eso suceda, las medidas drásticas tomadas por gobiernos de todo el mundo con el fin de desacelerar la propagación del virus podrían provocar que los mismos fabricantes de ventiladores se queden con menos espacio para operar.