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Variedades - 19/2/19 - 12:00 AM

'Carluncho' salió al rescate

Una apuesta por la juventud sugiere esta puesta en escena de Maschere Productions.

Rodrigo Farrugia Jr. como Carlos 'Carluncho' Medina. Rosalina Orocú Mojica

Los taimados políticos siempre idean maneras de aprovecharse de los incautos. Saben cómo venderse (en lenguaje literal). Ese arte de mercadearse lo conocen al dedillo y no hay que ser genio ni estudiado para darse cuenta. De lo uno y de lo otro pueden atestiguar tanto los que han comprado conciencias y votos como los que se han prestado para el juego. También aquellos que han ido a ver la obra "Negociando mi reelección", en el Teatro ABA.

Para beneplácito del elenco, producción y dirección de este montaje, la concurrencia lleva más de una semana llenando esta sala teatral.

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Se puede apreciar que entre el público hay mucha gente joven, que, según dicen algunos conocedores, será la que decidirá quién será el próximo presidente en Panamá.

Los temas de la comedia "Negociando mi reelección" no pierden vigencia. Con libreto de Jonathan Prosper y con dirección artística de Renán Fernández. Dan vida a los personajes Rodrigo Farrugia (Bernardo Bombana), Luis Gustavo Macías (Hueveandro Dávila), Rodrigo Farrugia Jr. (Carlos Medina), Elizabeth Jipsion (Pastalia Castal), Mike Pérez (Chillo Álvez), Kathleen Moreno (Kardin Navy), Jitzel Sandoval (Leobelina Medina) y Diego Medina (Salomón).

Respecto de esta propuesta de teatro ABA el libretista, radicado en Estados Unidos hace 12 años. Para él constituyó un gran desafío escribir de la política actual de Panamá.

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"Sorpresivamente, comparado a la política de su infancia casi nada ha cambiado: el mismo discurso, los mismos candidatos, las mismas promesas... La diferencia de esta historia se basa en que el pueblo ha abierto los ojos y no se quiere dejar una vez abusar por otros 5 años, aunque lastimosamente las opciones y alternativas parecen reducir las esperanzas", afirma y añade que es "muy difícil inyectar comedia y chistes en un libreto teatral cuando la realidad parece aún más absurda y ridícula que cualquier ficción".

Según escribió, la obra "debe ser un llamado de conciencia, podemos reír y comparar, pero la mejor manera de hacer un cambio ... es tomar acción".