Sociedad - 09/4/2020 - 07:15 PM

Ser líder religioso no es para improvisados

Falsos líderes con intenciones poco claras se aprovechan de los incautos, en nombre de un ser supremo, tal y como ocurrió en El Terrón.

Foto/Ilustrativa/Creado por jcomp
  • Milagros Murillo F. y Mellibeth González

Panamá es un país con libertad de culto, por ello, en el istmo conviven distintas religiones que llevan una ardua labor de preparación de sus líderes, un camino complejo y extenso que sin dudas, no es para cualquiera.

Existen falsos líderes que, en nombre de un ser supremo, se aprovechan de los incautos que rápidamente caen con palabras que en ocasiones, son solo interpretaciones por parte de quienes no han recibido una debida preparación.

Prueba de lo anterior, fue el reprochable escenario vivido en Panamá en enero de 2020 en El Terrón, una población de unos 300 habitantes de origen indígena en la comarca de Ngäbe-Buglé. Las autoridades panameñas hallaron los restos de una mujer embarazada y seis menores de edad que fueron torturados y luego asesinados por miembros de una secta religiosa. El líder se hacía sentir entre los pobladores.

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“Por supuesto que no”, responde el padre Francisco Verar a la pregunta de si cualquiera puede ser un líder religioso. Para serlo, detalla, se requiere primero de una formación de años, un acompañamiento personalizado y también de una evaluación del estado emocional, pues una persona con trastornos emocionales, ocupando un cargo religioso, podría hacer mucho daño y “de hecho, han hecho mucho daño”.

Pero el padre reconoce que la gente es inocente y sencilla y muchas veces cree en la manipulación que se le hace a través de un “líder”. El problema radica cuando los mismos fieles tienen un nivel de escolaridad bajo, sin ofender, deja claro el sacerdote, y también cuando no se está debidamente formado; ante ese panorama, "la palabra de Dios es más fácil de manipular".

El sociólogo, Enoch Adames considera que nuestras realidades sociales están marcadas por la miseria, la marginalidad y el desempleo (la vida precaria), lo que constituye el modo de vida de grandes sectores populares de nuestra población y se vuelven vulnerables, siendo objeto de manipulación a nivel de fe.

Adames explica que hay un proceso de seducción y manipulación donde se usan los milagros, la “sanidad divina” o propuestas de salvación y se nutren de la miseria social, emocional o psíquica de vastos sectores de la población.

Muchas veces, los falsos líderes usan los libros sagrados y hacen sus propias interpretaciones para luego enviar un mensaje a sus creyentes. Al respecto, el padre Verar explica que, “sin quitar todo lo positivo que pudo aportar a la historia de la iglesia”, los reformadores Martín Lutero, Juan Calvino y Ulrico Zuinglio introdujeron esa mentalidad de libre interpretación y de ahí surge un dilema.

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“Si se transmite el concepto de que no necesitamos una estructura histórica, fiable y que cualquiera puede interpretar la palabra de Dios y puede hacer de la fe lo que quiera a su modo, obviamente ese es el riesgo que se va a correr”, manifiesta el padre que aclara: “eso no quiere decir que dentro de la misma Iglesia católica han habido problemas, claro que han habido y las hay, pero obviamente ya se abre una puerta para irregularidades y abusos”.

Todo un proceso

“Los pastores no andan por ahí desordenadamente levantando templos o haciendo ranchos donde les ponen algún nombre, ellos primero tienen que estar adoctrinados y sujetos a la iglesia. Una persona sin doctrina no puede ser pastor, porque ahí es donde vienen las locuras y las barbaries como lo que pasó en El Terrón”, dice Silvino Frías, quien hace nueve años evangeliza en la comarca Ngäbe Buglé y se encuentra en un proceso de formación para ser pastor.

Estuvo hasta quinto nivel en una escuela dominical, luego en un instituto bíblico, se bautizó y ha tenido que estar sujeto a las reglas de la doctrina, pero “sobre todo creer en el Padre, el Hijo y en el Espíritu Santo”. Él forma parte de la Iglesia de Dios, donde se le expidió un carné que lo identifica.

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Silvino recuerda que para ser pastor en la iglesia cristiana se tiene que recibir ese llamado de Dios y por supuesto, conocer sobre las Sagradas Escrituras. Él se congrega en un templo ubicado en la comunidad de Cerro Maíz, comarca Ngäbe Buglé y para poder predicar en cualquier pueblo de la comarca necesita la autorización del pastor del templo.

En su formación está viviendo las consecuencias de lo ocurrido en El Terrón. Ya le tocó en una ocasión al llegar a un hogar donde le gritaron “satánicos”, porque los relacionaron con la secta religiosa responsable del terrible hecho.

Para Frías, lo que sucedió en El Terrón fue producto de una secta satánica, de una persona que utilizó la Biblia y se presentó como pastor para poder cometer su hecho.

La hermana Rosemary Castañeda, directora de la Formación Cristiana de los Agentes de Pastoral de la Arquidiócesis de Panamá afirma que se ha hecho de todo en la iglesia para que los sacerdotes de hoy respondan a una realidad y junto al papa Benedicto se hizo un programa para los seminaristas donde el sacerdote tiene una base filosófica de tres a cuatro años, contando que el sacerdote tenga dos años antes un propedéutico (formación introductoria) “para que el muchacho que está entrando al seminario sepa la parte humana, quién es él, qué pretende con entrar al seminario para poder conocer sus motivaciones y sobre todo los principios del cristianismo”.

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Luego son tres años de filosofía para que conozca la historia de la búsqueda de la verdad, los inicios y principios de una filosofía donde indaga sobre el interés del ser del hombre y luego pasa a estudiar teología, esta preparación dura cuatro o cinco años. Allí se le muestra el misterio de Dios, la cristología, el sentido bíblico (Antiguo Testamento, Nuevo Testamento) luego se le da eclesiología, historia de la iglesia desde los inicios, de la iglesia medieval y de la iglesia de los últimos siglos (IXX, XX y del actual siglo XXI). También aprenden sobre dónde se ha desarrollado la iglesia y sobre todo la cultura de América Latina para que él pueda mirar el evangelio desde nuestra cultura. Es decir, hay toda una formación.

De acuerdo con el padre Verar, se toma entre siete u ocho años como mínimo antes de ser ordenado sacerdote. Hay quienes tienen diez o doce años de preparación.

Estar atentos

La hermana Rosemary dice que se debe estar atento sobre quiénes están interesados en convertirse en líderes religiosos, porque muchos se han acercado con pretextos desconocidos.

“Tenemos una ganancia dentro de la Iglesia católica, porque ha estado desde el principio, por lo tanto, se le conoce más; lo mismo pasa con otras iglesias como la luterana, presbiteral y otras que tienen historia, pero ya cuando van a entrar líderes que no conocemos su historia, sus bases...no sabemos”, detalla.

La Comunidad Apostólica Hosanna también informó que para ser líder religioso se requiere preparación. En su caso, los interesados deben asistir a los institutos bíblicos donde les acreditan para ser mensajeros de la palabra de Dios.

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Mientras, la hermana Rosemary dice que el pueblo debe estar preparado para exigir la historia de los líderes, de dónde salieron, conocer sus propuestas y saber cuáles son sus intenciones en determinadas comunidades.

“Creo que con lo que ha pasado últimamente en la comarca estas comunidades van a despertar, ya van a preguntar quiénes son, a qué vinieron y qué buscan”.

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