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Sociedad - 03/11/19 - 12:00 AM

'Mami Chacón': 'El folclor es variable, pero no lo destruyan'

El interés de los chorreranos por aprender sus danzas ha disminuido, dejando que el ballet la vaya desplazando con el pasar de los tiempos.

La muerte de su hijo fortaleció su compromiso con el folclor chorrerano, afirma Candelaria Carrasco. Foto Miriam Lasso

Polémica, comprometida, tajante y directa, así es la folclorista Candelaria Carrasco. "Mami Chacón", como la conocen los chorreranos, habló con El Trino de su lucha por conservar las tradiciones chorreranas y de su secreto para conquistar decenas de niños, jóvenes y adultos, que están dispuestos a escuchar sus consejos, sus regaños y aprender las diversas danzas chorreranas en el patio trasero de su casa, el cuartel donde se aprende folclor.

¿Cuándo nace el amor por el folclor chorrerano?

Yo me incliné por el folclor de mis abuelos. En las famosas juntas de nuestros pueblos, cuando a los 12 años fui abanderada, de allí seguí los pasos de mi abuelo. Él tenía la danza de los toritos, estamos hablando de cuando yo era una pelaíta, pero esas cosas que los abuelos nos inculcan y nos gustan, no se olvidan. Mi abuelita murió de cáncer escuchando los tambores chorreranos, y desde entonces, nunca dejé de enseñar los tambores.

¿Cuándo ese amor se transformó en docencia?

Yo estudié en la escuela profesional Isabel Herrera de Obaldía, allí por primera vez me vestí de pollera durante la celebración de la Semana del Maíz, con un vestuario prestado con los que me gané varios concursos por las gracias que veían en mí. Yo salí en 1956 de la escuela y decidí organizar mi propio conjunto típico. La primera danza que formé fue la del Toro Galán, que eran mujeres con un toro en el centro, un congo y los músicos. Desde allí me fui recogiendo muchachos en las escuelas para formar nuevos conjuntos típicos. Llegué a completar hasta 50 parejas, que para que bailaran tenía que dividirlas en varios grupos.

¿Cómo es ese proceso de enseñar a jóvenes y hacer que se interesen por el folclor?

Lo más difícil es que te obedezcan, muchos de ellos son adolescentes y mayores de edad. Pero cuando yo hablo, se me escucha. Yo les hablo de tú a tú, pero creo que Dios me dio un don, porque yo he sacado a muchachos de las drogas o de otros vicios, solo hablándoles. Yo eduqué a tres muchachos más, fuera de mis seis hijos. Eso es una lucha dura, así estén ebrios, ellos no me faltan el respeto. Mi casa ha sido como la colmena donde todas esas abejas, las que no pican, van, y los problemas que tengan los hablan.

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¿Cuándo surge la necesidad de trabajar en el rescate de las danzas en La Chorrera?

Porque aquí no había conjuntos típicos, solo existía uno, el de mi tío Luis "Lucho" Perico. En 1979 dicté un seminario para los docentes de Panamá Oeste, y eso fue lo que me hizo continuar, fundando el primer conjunto de educadores, con los que recorría todos los festivales. Luego de eso, seguí llevando a los muchachos a mi casa, que se convirtió en el cuartel, para aprender las danzas chorreranas.

¿En qué nivel está ese rescate por la tradición chorrerana?

Es por eso que quería que ustedes conocieran la danza de los diablos de La Chorrera, porque es allí donde tengo la lucha más grande. En 1979 rescaté los Congos de Lagarterita y los bailes santeños, porque los sabía y los aprendí. Pero si te digo, es difícil mantener lo chorrerano, pero no es tanto, para que los maestros que aprendieron conmigo, puedan enseñarlo. Eso solo es interés. Cuando tú tienes interés en hacer algo, lo haces, aunque no lo hagas perfecto. Aquí todo es ballet, y ¿qué pasó con lo chorrerano?, entonces quieren venirme a mí con el cuento de coreografiarme y proyectarme una cumbia, y conmigo no va eso. El ballet es la parte plástica del folclor, el folclor es variable, pero no lo destruyan.

¿Qué pasa con la plasticidad en el folclor?

Mira este grupo que representó a Panamá en Alemania, y trajeron diplomas, pero lo que presentaron fue el Punto Santeño coreografiado con cuatro personas. Yo traje la danza del Gran Diablo de Los Santos este año, para compartir conocimiento con los de La Chorrera, donde mostraron su vestuario y el baile, porque tú tienes que hablar con la juventud, los viejos ya no hacen nada bueno, los ves dirigiendo y haciendo caballadas.

¿Cuál es el aporte que usted considera dejará al folclor chorrerano?

Yo estoy haciendo jóvenes como los Congos de Lagarterita, que son mujeres madres de mi conjunto infantil. Ellas empezaron con congo, porque ya aprendieron los tambores, pero aquí, y lo digo con orgullo, el único grupo que tiene todas las danzas chorreranas, soy yo. La Chorrera es riquísima en folclor, tiene cinco danzas. Ninguna otra provincia tiene tanta danza, porque ni Los Santos que dice ser la cuna del folclor y lo peleo con Aristides Burgos y Miguel Leguízamo.

¿Ha pensado 'Mami Chacón' en el retiro?

La lucha es dura, y ya siento que me están cayendo los años. Ya lo pensé, y lloraron todos, pero les he dejado claro que ellos son mis segundos, todos pueden dirigir las danzas. La excusa de ellos es que no tienen paciencia, pero yo les digo, cómprala que eso se vende. "Si tú nos dejas, se acaba el folclor chorrerano", dicen ellos. "El día de mi cumpleaños yo quiero que ellos me bailen", porque después de mí son ellos los que continuarán con la conservación del folclor chorrerano y ellos lo saben.

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