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Sociedad - 22/9/19 - 12:00 AM

Karla Aparicio: Urge concienciar sobre el valor del águila harpía

Un hurto de un águila harpía del parque municipal Summith, es lo último que pudo haber pasado con un representante de nuestra ave nacional.

Una gira de estudio del Águila Harpía puede costar hasta $5 mil dólares. Miriam Lasso

Lo que serían tres meses de trabajo de grado para obtener su título en biología, se convirtieron para la bióloga Karla Alvarado de la Fundación Naturaleza y Ciencia, en 25 años de investigación, protección y conservación del Águila Harpía, el ave nacional de Panamá.

¿Cuándo surge el interés por el águila harpía?

Todo data de 1990 cuando el investigador venezolano Eduardo Álvarez llegó a Panamá para expandir su trabajo con las águilas harpías, y se abre una convocatoria para estudiantes, no sé si fui la única que concursó, pero fui escogida para darle seguimiento a esa investigación. Lo que empezó en 1994 como una investigación de tres meses, ya lleva 25 años y evolucionó en nuestra propia ONG, nuestro propio equipo de trabajo y de campo.

¿Cuáles son las satisfacciones y tristezas de estos 25 años de carrera?

Lo bueno de investigar esta especie es que la gente tiene mucho apego hacia ella por ser el ave nacional, también hemos evolucionado en tecnología que nos ha permitido saber cosas más precisas de ella. Tristezas, cada vez que rescatamos un águila tirada o el esqueleto de un ave muerta por la caza, o águilas que mueren tras el rescate.

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¿Cuál es el principal depredador de esta especie?

El hombre, no hay otro. Estuve en un momento donde parecía un carro fúnebre o Cruz Roja, buscando heridos o muertitos de águilas harpías y águilas crestadas. Yo tengo una estadística fatal que no logramos revertir, cinco águilas muertas cada verano cazadas, o que murieron o accidentaron. No podemos bajar la guardia y por eso es importante la educación ambiental.

¿Cómo estamos a nivel de educación ambiental?

Como evento, un hurto de un águila harpía del parque municipal Summith, es lo último que pudo haber pasado con un representante de nuestra ave nacional. Tenemos una Ley que la protege, pero que también dice que serán las autoridades gubernamentales, Meduca y Mi Ambiente los llamados a educar a la población sobre la protección del ave, pero no hay programas que eduquen ni sobre el águila harpía ni aves rapaces.

¿Quién se hurta un águila harpía de un parque como el Summith?

Eso fue una labor muy meticulosa. Esa ave la rescatamos los 'Harpifans' en enero de este año, y era un ave demasiado grande. En Panamá son pocas las personas que saben manipular águilas. Es una tristeza que eso pasara, pero más tristeza da que suceda siendo Panamá firmante de un convenio internacional sobre especie CITES 1, que da protección a especies con mayor prioridad en cuanto a tráfico de especies.

¿Cree usted que no se dio el manejo correcto a este hecho?

¿Qué debió haber pasado con ese hurto? Se debieron activar todas las alarmas, cerrando todos los caminos, aeropuertos y salidas, y no sucedió, ya poco podemos hacer, ¿quién sabe dónde estará ese animal? y bueno o malo tenemos que sacar una lección aprendida y fortalecer nuestros recintos donde tenemos valiosos animales. Nos falta mucho para concienciar sobre lo que significa el águila harpía para Panamá.

¿Cómo estamos en población de harpías?

Tenemos una estimación de mapa hecho con sistema de información geográfica y se estima 227 parejas en Panamá, una población de 500 individuos, sabiendo que nuestra especie solo se distribuye donde hay bosques como Darién, El Chagres, Donoso, El Norte de Veraguas, Bocas del Toro, Las Comarcas y sus áreas protegidas.

¿Qué pasa con la pérdida de áreas boscosas y esta especie?

Casualmente, fuimos a ver un nido a pocos metros de un área de agricultura. Tenemos fragmentos de bosque y aún así las especies siguen anidando allí, pero son muy frágiles.

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¿Cómo es la vida de un biólogo que estudia el águila harpía?

Un biólogo tiene que saber desde logística de organización, elaborar un presupuesto hasta conocer los contactos que lo guiarán en una gira. En Darién nos movemos en camiones, pero también tenemos que estar listos para caminar. Tenemos sitios de anidación fáciles donde podemos caminar hora y media, pero tenemos otros, donde tenemos que caminar hasta cinco horas, o navegar hasta cuatro horas.

¿Cómo es la estadía?

A veces tenemos ranchitos que sirven como estaciones, otras hay que montar carpas, se duerme en hamacas, tiendas o colchones inflables. En invierno se complica cocinar porque toda la madera está mojada, entonces tenemos que cargar con el tanque de gas y la estufa. Una vez estando allá, cruzar los dedos para que no haya plaga. Tenemos que preparar una letrina, y hacemos los campamentos cerca de una quebrada porque hay que bañarse.

¿Dónde están trabajando en este momento?

Estamos en una finca de Ancón en el Darién, donde vive Tagua, el águila harpía con la que estamos trabajando. Estaremos cerca de 10 días.

La entrevista completa en www.panamaamerica.com.pa.

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