Riccardo Francolini - 12/2/19 - 12:00 AM

Riccardo Francolini: Lo que el panameño necesita para ser feliz

No debemos olvidar que la vida es una sola, pero sobre todo, muy corta para que gastemos nuestro tiempo en actitudes de odios y revanchismos, asegura el empresario Riccardo Francolini.

Riccardo Francolini Arosemena
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Riccardo Francolini 

Esta semana estamos celebrando el día del amor y la amistad, una fecha muy especial que debe unir a cada panameño en busca de esa reconciliación nacional tan esperada, pero que por culpa de personas embriagadas de odio, venganza y revanchismo, nos mantiene divididos con un sentimiento frustrado, decepcionado y con falta de credibilidad hacia las instituciones democráticas del país.

Si embargo, yo, que he luchado desde mi adolescencia junto a mis padres para hacer crecer la semilla del patrimonio familiar, con la fe y la esperanza de tener un mejor futuro, puedo decirles con toda certeza, que sí hay esperanza en Panamá, porque este es un país con grandes oportunidades para cada uno de nosotros. Sólo requerimos de convencer a otros que si logramos unirnos por el bien común, haremos de nuestro país el mejor de la región latinoamericana alcanzado la felicidad que todos queremos para nuestros hijos y para el pueblo.

No debemos olvidar que la vida es una sola, pero sobre todo, muy corta para que gastemos nuestro tiempo en actitudes de odios y revanchismos. No podemos esperar ingenuamente que el destino nos traerá el momento adecuado o perfecto para entonces actuar. No, no seamos tan ingenuos, la felicidad no nos caerá simplemente del cielo con fajos de dinero y oportunidades. La felicidad es un largo camino que debemos recorrer con altas y bajas, pero unidos, en familia, con los amigos, con los que más nos necesitan.

Comparto el criterio de que la felicidad no es producto de hacer una cosa, sino de un cambio en el estilo de vida, en nuestra conducta, y eso no se logra por arte de magia. Comencemos esos cambios con conductas y comportamientos bien sencillos como: el perdonar, dejar ir, buscar la paz, redefinir tus valores, sonreír un poco más, dar las gracias y no presionarse. Esto en el campo personal.

No obstante, en el marco de la sociedad panameña lo que se necesita para conseguir la felicidad que todos anhelamos es básicamente: la seguridad, el amor de familia y amigos, una buena salud, alimentos, ropa, vivienda, una buena educación, un propósito en la vida y una esperanza para el futuro. Y precisamente que este conjunto de objetivos y propósitos es lo que nos permitirán alcanzar la felicidad que todos queremos.

Por esta razón, es que necesitamos un Gobierno que mire la realidad en la que nos encontramos y que planifique y le de prioridad a los sectores más necesitados. Si embargo, no podemos soñar con lo mismo y con lo tradicional, es necesario que haya un cambio sustancial, evitar a quien nos metió en este abismo de la inseguridad, la corrupción, el despilfarro de los recursos, es decir, a quien nos afectó la calidad de vida en estos cinco años.

Sólo tenemos que mirar en retrospectiva los cinco años cuando alcanzamos la felicidad con prosperidad y seguridad, porque había pleno empleo, los graduandos de las escuelas públicas tenían sus computadoras, los estudiantes, todos, sin excepción recibían las becas para sus estudios. Cada estudiante tenía su mochila con los útiles escolares, cada abuelito mayor de 70 años tenía su compensación por el sacrificio de educar a sus hijos, en una época donde ellos no pudieron hacerlo porque no habían los recursos necesarios para estudiar, teniendo que trabajar desde muy joven. El desempleo hace cinco años no era una prioridad para el panameño.

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Si comparamos esos cinco años con lo que hemos experimentado en estos últimos años del actual gobierno, notaremos una gran diferencia. Por ejemplo, de enero a agosto del año pasado (8 meses) el Estado panameño gastó 2 mil 580 millones de dólares en salario a los funcionarios públicos, o sea 10 por ciento más que en el año 2017. Si tomamos en cuenta que el presupuesto de este año (2019) aprobado por la Asamblea Nacional contempla casi 9 mil millones de dólares para inversiones, vemos a simple vista que el problema de este gobierno no es recursos, sino de incompetencia y falta de iniciativas.

En este Día de San Valentín, 14 de febrero, amigos lectores, recuerden todos, las personas positivas y optimistas no niegan los problemas y menos una realidad, sino que tienen la suficiente seguridad, amor propio para saber que pueden cambiar el curso de las cosas y transformar un fracaso en una experiencia que nos hará mas sabios, fuertes y con fe para crecer y dejarle a nuestro hijos un mejor futuro.

¡¡FELIZ DÍA DE SAN VALENTÍN!!

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