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Ricardo Martinelli - 23/3/18 - 12:00 AM

'El liderazgo no está en venta'

En la antigua Atenas, las hetairas eran mujeres bonitas, educadas que eran acompañantes...

En la antigua Atenas, las hetairas eran mujeres bonitas, educadas que eran acompañantes de ciudadanos importantes, y a su vez eran sus confidentes, asesoras, compañeras sexuales y generalmente se terminaban casando con su patrocinador. En Japón, con el mismo concepto, pero sin tanta relación sentimental, estaban las geishas, para lo cual había que ir a escuelas especiales a aprender a cantar y hasta tocar el arpa. En nuestros países, no tenemos estas personas, pero sí hay una cantidad significativa de individuos que rodean a los políticos, a quienes cariñosamente les apodan los manzanillos.

De estos hay distintas clases, pero todos además de acompañar, recomendar o asesorar, adulan; también se convierten en testaferros, cepillos, amanuenses, o como generalmente se les ve, unos bultos, en su mayoría hombres no mujeres. Si vemos más a fondo, sabremos que hay gente que siempre se identifica con un personaje en especial, y esta le sirve en diferentes funciones, sean asistentes, secretarios privados, asesores, adjuntos, etc. Sucede muy a menudo que vemos a los diputados que siempre andan con su séquito de estos oscuros personajes que sirven este propósito.

En épocas pasadas se contrataban personas que fueran a llorar a los entierros, a quienes llamaban "lloronas" o plañideras. Hay quienes contratan para ir a manifestaciones, escriban en las redes sociales, aplaudan en los shows de radio o televisión, para que griten o protesten en diversos lugares, como la Asamblea, reuniones, o que vayan a cerrar calles, saquear, romper huelgas, tirar piedras, provocar, etc. En fin, hay gente para alquilar para hacer, decir o ejecutar todo lo que desee.

Lo que sí no hay en venta son los liderazgos para que un ser o partido, de forma voluntaria, asista a participar en un evento, sin pagarle nada a cambio. Esto solo se logra con líderes y con base en trayectorias que demuestran que se hizo un trabajo por y para la mayoría. Por eso es que cuando se persigue políticamente a otros, hay que tener extremo cuidado porque el abuso trae consigo la materialización y esta se traduce en liderazgo que son los que requieren nuestros países. Estos se crean en la adversidad cuando el sistema y los políticos abusan y violan la ley con el solo hecho de acabar con otros, cuando en realidad, lo que hacen es crear una nueva figura, o si no lo creen, pregunten o vean lo que le pasó a gente como Arnulfo Arias, Hitler, Chávez, Fidel Castro, Lula, Berlusconi, Uribe, Mandela, Torrijos, Mujica, Velasco Ibarra y muchos más.

A veces o mejor dicho casi siempre, los líderes los crean quienes precisamente los querían acabar, por la miopía y el odio que les tienen a otros, pero el pueblo que no es bobo, lo ve y entiende, castigando al opresor y dándole el beneficio de la duda al oprimido. La venganza y el resentimiento causados por este odio y persecución le hacen el favor a unos y perjudican a otros, que ambos, al ponérseles el motete correspondiente, es imposible quitárselo, de perseguidor o perseguido.

Los gobernantes en su ocaso del mandato cometen estos errores, pero a menudo, contrario a cuando están en el prólogo del mismo, estos quedan en epílogo, al no saber entender que en la vida es mejor no crear tempestades ni odios o resentimientos, pero sobre todo, no crear liderazgos gratuitos por odio que después serán imposibles de contener y menos anular.

Untermenschen significa subhumano en alemán y era el término usado por los nazis para describir cierto tipo de nacionalidades a grupos raciales no deseables a ellos, que querían liquidar y de esta forma sus soldados no se sentían que habían matado a un ser humano, ya que estos a su entender no lo eran. Esto sucedió en el frente ruso, donde por años desde la época zarista había un concepto de siervos, el cual fue abolido y suplantado por una semiesclavitud con el comunismo de Stalin.

La miseria humana de un individuo se refleja en las cárceles y hospitales. Muchas amistades e incluso familiares se olvidaban de una persona e incluso se llegan a ver las formas más despreciables de menosprecio, más en una cárcel que en un hospital, pero en ambas hay un elemento catalizador que es el tiempo. Este se convierte en una fortaleza, y lo que empieza como una debilidad, crea por la necesidad personalidades y liderazgos antes no pensados, al tener más tiempo para reflexionar sobre las bondades de la vida y los elementos que hacen y forjan una sociedad moderna.

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