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Ricardo Martinelli - 09/4/18 - 12:00 AM

Consejos políticos

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Yo me he dado cuenta de que entre más atención le prestes a un problema personal, político, comercial, trivial o lo que fuera, esto lo convierte en algo real porque se le da una importancia que no tiene. Es por eso que cuanta más relevancia le des a un enemigo, lo fortaleces más, contrario a ignorarlo y dejarlo en la "subnormalidad de género", donde haga lo que haga, diga lo que diga, tenga cero resonancia o preponderancia contigo.

Frecuentemente, un pequeño error se magnifica y cuando tratas de corregirlo, es mejor no hacer nada, como se dice, haz mejor un completo "lapsus memoria", y de esa manera ignoras cosas que te dan fortaleza. Si algo deseas mucho y los otros lo saben o sospechan, mejor pasa esa página y menosprécialo porque otros seres de carácter y mentalidad revanchista lo que hacen es reafirmar y justificar su malsano odio, por eso es mejor despreciarlo por completo. Cuanto menos interés demuestres, mayor será el nivel de superioridad que verán los demás en ti y se asustarán al no saber tu nueva capacidad.

Como persona, tú eres el único que puede permitir que algo te preocupe. No le pongas caso alguno a lo que te digan los demás, en especial todos esos asesores o manzanillos aduladores que tenemos todos. Uno mismo debe decidir a quién se le debe prestar atención y ver si lo irrita o inquieta, ya que de esta manera le das interés propio. Es mejor no reaccionar a las típicas peleas estériles que pasan a diario y de esta manera, el orgullo que otros "te pican" adquiere un sacrosanto valor que el mismo no tiene y este se acrecienta cuando tienes una posición de poder. Es mejor quedar al margen, siendo preferible olvidar sin darle importancia. Ignóralos, ya que estos al final desaparecen solo si no les das relevancia. Es por eso que no debes perder tu valioso tiempo en peleítas estériles, que al final toda la culpa es tuya.

Es mejor usar la carta del desprecio y así no te perjudican cuando no le prestas atención a una persona, ya que al hacerlo, ambos se convierten en una especie de socios, al cada uno moverse por las reacciones o acciones del otro, y así pierdes la iniciativa. Al reconocer la presencia del adversario, te expones a que este individuo influya en tu quehacer político.

Aquí se aplica ese refrán: "si lo pateas duro, él te perdonará. Si lo cepillas bastante, puede o no adivinar tus verdaderas intenciones, pero si lo ignoras, lo más seguro, te odiará".

Les doy estos consejos a todos estos nuevos políticos y los que están. Lo malo es que muchos no tienen el humor ni la sabiduría de entenderlos, al estar en la cresta de la burbuja, por tanto, no reconocen la diferencia entre el odio de algunos con el vacilón de otros, o bien, el no me importa.