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Opinión - 20/7/19 - 12:00 AM

Tu presencia está en todos lados

Te encuentro en los que sufren en los hospitales, en las cárceles y en los manicomios. Te encuentro en los que drogados comen en los basureros y hablan solos en las calles.

Señor, tu presencia está en todos lados. Te encuentro en todo ser humano. Foto: EFE.

Tu presencia Señor está en todos lados y trasciende todo.

Te encuentro en los ríos y en los bosques, en los mares y en los animales.

Te encuentro en todo ser humano.

Te encuentro en los que sufren en los hospitales, en las cárceles y en los manicomios.

Te encuentro en los que drogados comen en los basureros y hablan solos en las calles.

Te encuentro en los borrachos y en las prostitutas.

Te encuentro en los mendigos y en los ricos, en los estudiados y profesionales, en los deportistas y en los campesinos.

Te encuentro en los soles y en las galaxias.

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Te encuentro en todo el universo.

Te encuentro en los que nacen y en la muerte, allá donde termina al final todo ser humano.

Te encuentro en tu cuerpo que es la Iglesia toda ella.

Te encuentro en los resucitados gracias a tu resurrección Señor.

Te encuentro en el cielo con todos los bienaventurados.

Señor, tu presencia está en todos lados.

Y estás recapitulando todo, asumiéndolo para entregarlo al Padre.

Estamos como emergiendo, en actitud y movimiento ascendente gracias al Espíritu, y vamos con toda la creación hacia la casa del Padre, donde nosotros, tus hermanos pequeños Cristo, seremos entregados por ti a nuestro Padre y gozaremos eternamente de la mayor dicha, contemplar a Dios y vivirlo plenamente por toda la eternidad.

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Señor, también tu presencia está en aquellos que dicen ser nuestros enemigos y en los que han cometido atrocidades.

Sí, y cómo cuesta aceptar eso.

Pero no podemos negar el Evangelio, tu palabra escrita donde nos mandas a amar a los que nos han hecho daño, y perdonar setenta veces siete a quien nos ofendió.

¿Señor, cómo verte en todos ellos?

Solo gracias a tu poder, a tu gracia divina podremos amar a nuestros enemigos y perdonar a los que nos odian.

Es más, bendecirlos y desearles el bien.

Señor tu presencia es real, auténtica, perfecta.

Pero nuestro pobre entendimiento, nuestra limitada conciencia espiritual y nuestros pecados, nos impiden captar más claramente tu presencia en nuestras vidas.

Por eso nos olvidamos tan rápidamente de ti.

Caemos en la oscuridad, andamos a tientas, perturbados y desorientados.

Por eso tropezamos y caemos.

Señor ten piedad de nosotros.

Por eso la humanidad anda como hundida y camino al abismo.

Guerras, competencia desleal económica, choque de imperios para tener más poder y dinero, injusticia social provocando millones de hambrientos y excluidos.

Avanza implacable la deforestación, la contaminación de los mares y los ríos, la polución atmosférica en las grandes ciudades, el calentamiento global.

Señor, y mucha gente se olvida de ti.

Ten misericordia de nosotros.

Danos conciencia de ti y que dejemos el mal.

Amén.

Monseñor