Opinión - 21/11/2019 - 12:00 AM

Reformas constitucionales

El respeto a la Constitución es lo que le da fortaleza institucional a un país y permite garantizar el Estado de Derecho. Cualquier reforma a la Constitución debe ser un sentido de necesidad nacional y con participación ciudadana.

Buscando una opinión imparcial, me comuniqué con el doctor Manuel Valdez, presidente del Partido Nueva Generación (de ideología centrista) y candidato a la presidencia, en la República Dominicana, un intelectual y líder en su país e internacionalmente.

En este contexto, le pedí que me diese sus consideraciones, desde una perspectiva latinoamericana y global que sirvan para entender, en términos generales y fundamentales, qué es una Constitución y cualesquiera cambios que sobre ella se puedan y deban realizar, frente a lo cual, el doctor Valdés, expresó lo siguiente:

“La Constitución es algo más que un pedazo de papel. Es la Carta Magna, el Mapa Social y la base del ordenamiento jurídico de una Nación o un Estado. E

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El respeto a la Constitución es lo que le da fortaleza institucional a un país y permite garantizar el Estado de Derecho.

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Cualquier reforma a la Constitución debe ser un sentido de necesidad nacional y con participación ciudadana.

Sin constitucionalidad no hay institucionalidad, sin institucionalidad no hay libertad y sin libertad no hay garantías ciudadanas.”

Estas palabras, sirven para orientar frente a la coyuntura panameña sobre las Reformas Constitucionales, por la propuesta del Órgano Ejecutivo, más los cambios plasmados por el Órgano Legislativo, sin menoscabo de lo que suceda más adelante.

Frente a dichas reformas, hay muchas reacciones y hostilidad, a favor y en contra, por diferentes sectores.

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La lectura que parece imponerse, de las circunstancias presentes, sin obviar las argumentaciones de dichos sectores, es que existe una gran disconformidad con respecto al método de reformas (vía  Asamblea Nacional), indistintamente si está justificado en la Constitución Política actual, y, con gran fuerza, muchos plantean la necesidad o posibilidad de un cambio constitucional vía Asamblea Constituyente (Originaria o Paralela).

Por cierto, el asunto de los cambios constitucionales no es ajeno a la historia nacional, de hecho, el constitucionalismo es parte de los paradigmas jurídicos y políticos de Panamá, aunque, es inevitable señalar que de las Constituciones de la Era Republicana Panameña no se puede decir que se caracterizan por haber sido aprobadas o modificadas con consensos, sosiegos y consultas nacionales plenos.

En lo que respecta al contenido de la Constitución Panameña actual, lo que amerita es que todo el pueblo panameño, sobre el cual, como democracia, recae el Poder Público Supremo, diga “¿qué y cómo es lo que quiere?”, para lo cual, se deben realizar las coordinaciones y consultas necesarias para descifrar la respuesta a esta interrogante y llevarla a la práctica, lo cual, lleva implícito la recuperación, preservación y fortalecimiento de la estabilidad, paz y concordancia nacionales, y, así, trazar una hoja de ruta con el fin de dotar al país de una mejor Constitución, porque, siendo la sociedad dinámica, dicho instrumento debe adecuarse.

Abogado.

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