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Opinión - 05/9/19 - 12:00 AM

Quiero mantenerme optimista

No se trata de hacer un programa de objetivos y reivindicaciones que entusiasme a la población y ya, sino de ejecutarlo a cabalidad. Todas esas promesas no son meras abstracciones; comprometen contradictoriamente intereses económicos y políticos.

La realidad da cuenta de grandes desafíos; problemas que son de vieja data han transitado un largo período de acumulación y cuya síntesis en vía positiva y progresista, demandará de mucha voluntad política; es decir de verdad "querer hacer". 

Pero eso no es suficiente; lo nuevo siempre encontrará resistencia.

Los viejos paradigmas no dan sus brazos a torcer fácilmente.

Lo caduco y viejo se resisten y ello es entendible, se sienten cómodos y ese es su hábitat natural. 

¿A qué viene lo anterior?

El gobierno que preside Laurentino 'Nito' Cortizo, entre sus promesas de campaña (programa de gobierno), planteó enfrentar el problema de los medicamentos carísimos, frenar el abuso de los importadores, priorizar el crecimiento y desarrollo del sector agropecuario, promover una política de produción de agua y preservación de fuentes hídricas, abordar el tema de la Caja de Seguro Social, inversiones públicas como mecanismo para ampliar el mercado interno y de esa manera poner más circulante en manos de los panameños y reformas constitucionales, entre otros.

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Todo lo anterior teniendo como mascarón de proa, el tema de la educación. 

La pregunta que me hago, ¿sabían los que trabajaron este programa a qué se iban a enfrentar, de ganar el Gobierno? 

No se trata de hacer un programa de objetivos y reivindicaciones que entusiasme a la población y ya, sino de ejecutarlo a cabalidad. 

Todas esas promesas no son meras abstraciones; comprometen contradictoriamente intereses económicos y políticos.

Tocan, para muchos, lo que constituye su palanca de acumulación sin límites de jugosas ganancias.

En consecuencia, desde que se trabajó el mencionado plan, se esperaba que los responsables del mismo, tuvieran claridad de qué fuerzas y sectores de los poderes económicos habría que enfrentar. 

A ese tipo de escenario, no se llega solo con discursos y proclamas.

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Ello pasa por construir correlaciones de fuerzas, ampliando su abanico de sustentación social, con sectores económicos y fuerzas sociales y de masas, que se sienten interpretados con el programa.  

Desde este enfoque, críticamente observo que pareciera que no entienden lo anterior y eso implica riesgos negativos y le resta legitimidad social.

El presidente y su equipo inmediato, al parecer, no se convencen de que la legitimidad formal que le dio el resultado electoral, no es suficiente para lo que se denomina el buen gobierno.  

Hay suficiente espacio en la realidad para construir correlaciones de fuerzas favorables para cumplir con el programa arriba mencionado. 

La impresión que envía como mensaje ese colectivo es que sus propósitos se agotaron en lo electoral.

Un partido siempre debe aspirar a ser dirigente y vanguardia; abrir y construir espacios para la participación y protagonismo social. 

En vía de aclaración, señalé con anticipación que lo mejor que podía pasarle a Panamá y a los panameños, era que ganara Nito.

Pero como mejor uno ayuda es con la crítica positiva y constructiva.

Jurista y cientista político.