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Opinión - 20/7/19 - 12:00 AM

Panamá siempre pura

...mucho tiene que velar el tema de la historia en la definición de nuestra imagen turística y que poco esfuerzo hemos manifestado en este empeño. Poco esfuerzo y accidentadas iniciativas.

Invertir recursos en proyectos público privados, que nos permitan, por ejemplo, la reconstrucción de la ciudadela de Panamá La Vieja, por etapas, con un galeón a sus orillas que se convierta en el restaurante más icónico de Panamá. Foto: Archivo. Epasa.

Aportando sus valiosos comentarios sobre nuestro turismo, recientemente el Dr. Javier Melgosa Arcos, director del programa de Maestría de Turismo de la Universidad de Salamanca en España, recalcó dos puntos cardinales para enrumbar nuestra industria sin chimeneas.

Ante todo, y una tarea que nos urge puntualizar es la definición de la imagen turística de Panamá, citando el ejemplo de Costa Rica que se define por su verdor y ecología.

Habría que rascar el coco no solamente de actores en turismo sino también de peritos en historia y cultura, que nos asistan en lograr algo que nunca hemos fraguado tenazmente por diversos motivos, entre otros la mediocridad, la falta de conocimiento del tema por parte de los encargados del turismo y el rampante clientelismo que tanto daño le hace al istmo en este y otros quehaceres.

Según el sabor del día y el personaje han manado diversas iniciativas que exaltan, por ejemplo, el turismo de compras.

En esta época de globalización y Amazon, poco fructífero resulta malgastar acervos en incentivar el arribo de visitantes que pernocten en Albrook Mall cuando de todos calca la renuencia que Miami es el centro comercial de las Américas, resultando más económica la travesía aérea y más abundantes las ofertas.

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Otro caso en mano cuaja el Canal de Panamá.

A pesar de su inmenso atractivo al turismo, la trocha es el resultado de la privilegiada posición geográfica del istmo, tal cual puntualizó Carlos V de España el 20 de febrero de 1524, 380 años antes de la construcción de la obra, al solicitar el primer estudio de la viabilidad para unir el Atlántico y Pacífico.

Soy de la opinión que mucho tiene que velar el tema de la historia en la definición de nuestra imagen turística y que poco esfuerzo hemos manifestado en este empeño. Poco esfuerzo y accidentadas iniciativas. El ejemplo del Casco Antiguo reluce como un emprendimiento, ya mayor de edad, que se define por esplendorosas edificaciones justo al lado, aun, de inmuebles en ruinoso estado.

Corriere della Sera, diario de mayor circulación en Italia, define nuestra ciudad capital como "amasijo tropical de Manhattan y Venecia".

Pero le hace falta mucho para saborear su encanto.

Por un lado, el engavetado proyecto del tranvía turístico desde Plaza 5 de mayo atravesando el Casco hasta Amador y por el otro, aprovechando nuestra recién apertura de relaciones, el resurgimiento de un vibrante Chinatown en sus extramuros que nos permitan saborear los deleites de la fusión del Cathay, símil a su homologo en Los Ángeles.

A falta de recursos, nuestra fecunda historia yace en el abandono, en una miasma de indiferencia. Pechito Parao desde cuya cima el Adelantado Balboa divisa el Mar del Sur en nuestro Darién, La ciudad de Panamá La Vieja, ruinas en espera de reconstrucción, el Camino Real, el Sendero del Oro, por donde atraviesa la mayor cantidad del preciado metal en la historia de la humanidad, Portobelo y San Lorenzo, San Pedro de Taboga, Natá de los Caballeros, son algunos ejemplos que resaltan la universalidad del istmo y que no ofrece ningún otro destino en la región ni en el mundo.

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Como acápite al teorema, el Dr. Melgar resalta la necesidad de un fornido presupuesto para que el Ministerio de Turismo pueda cumplir su cometido, no solamente en promoción sino también en pulir los diamantes en bruto, entre otros, que hemos mencionado en el párrafo anterior.

"Hay que gastar plata", resalta.

Pero invertir recursos responsablemente, en proyectos público privados, que nos permitan, por ejemplo, la reconstrucción de la ciudadela de Panamá La Vieja, por etapas, como la joya del Pacífico de las Américas, su primer asentamiento europeo, con un galeón a sus orillas que se convierta en el restaurante más icónico de Panamá.

Se imaginan ustedes, este complemento al Casco Antiguo, cómo llenaría el cometido de aumentar las tasas de ocupación de hoteles.

Hace falta definición, recursos y consecución para vigorar los escuálidos números de visitantes a un país que se jacta de muchos #1, en pesca deportiva, en café, béisbol y tantas cosas bellas. ¡Hagámosle!

Líder empresarial.