Opinión - 02/12/18 - 12:00 AM

Panamá debe enfocarse en el turismo experiencial

El turismo de experiencias es el medio para alcanzar todas esas emociones que sentimos al visitar un lugar desconocido o poco conocido y que nos queremos llevar en la maleta pero no podemos.

El nuevo turista espera interactuar al máximo dentro de todo lo que se le está ofreciendo. Ya no es un mero espectador. Implica la emoción de lo nuevo y la atracción de lo inusual.
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Margriett Irina Rodríguez | [email protected] |

En Panamá se está queriendo innovar con otros tipos de turismo que están siendo vanguardia en muchos países en estos momentos, Panamá tiene destinos maravillosos que aún no han sido explotados del todo, ya que no se conoce mucho de ellos, pero que poco a poco ya están siendo noticia con esto de las redes sociales que están por todas partes.

El turismo de experiencias es el medio para alcanzar todas esas emociones que sentimos al visitar un lugar desconocido o poco conocido y que nos queremos llevar en la maleta pero no podemos.

No debemos pensar que es una frase trillada y que está pasada de moda, muy por el contrario el nuevo turista ya no busca un destino solo por su cultura, sus paisajes, su gastronomía, su gente ahora desea ser partícipe de ese paisaje, de esa cultura y espera interactuar al máximo dentro de todo esto que se le está ofreciendo.

Ya no desea ser un mero espectador, cuando he tenido la oportunidad de conversar con personas que nos han visitado me he podido percatar de que ellos desean tocar, oler, sentir, ver todo lo que se les está ofreciendo si van a visitar una finca agroturística donde hacen tamales, ellos desean también en algún momento hacer tamales igual que lo que lo que están observando, si van de visita a ver cómo se hacen las cutarras hay un artesano que los pone hacer parte de las cutarras también.

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Ya no queremos irnos de ese destino solo con las vivencias de observar, tomar fotos queremos más el objetivo es asegurarnos de que ese huésped se sienta cien por ciento conectado y deje en él una huella imborrable que les invite a compartir esa experiencia y querer volver para vivir una nueva aventura.

El viajero explorador aprecia el toque humano, gusta de lugares de alojamiento donde estos crean espacios vitales, sociales, que atraigan a una mezcla de tanto locales como extranjeros y de esta forma fluyan las interacciones interculturales que es allí donde se mezclan todas estas emociones.

Vendamos atardeceres en San Blas, noches estrelladas en la región que menos llueve de provincias centrales como las playas de Coclé, olores a pasto en Volcán, Cerro Punta, vistas de nuestros dos mares a la vez, los cuales nos rodean y que podemos apreciar desde diversos puntos de Panamá sin ir muy lejos.

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Ya no es suficiente ofrecer tranquilidad, en un entorno natural y esa gran cantidad de recursos que nos ofrece el destino, implica la emoción de lo nuevo y la atracción de lo inusual; ya ellos quieren arriesgarse a ver qué pasa y asumen esa responsabilidad de perderse en algunos destinos y de querer quedarse en otros, pues están agotados de destinos que no les satisfacen en lo absoluto.

Apostemos a esta nueva tendencia que toma cada día más auge en muchos países y aprendamos a mercadear para que los sentidos sean los protagonistas de esos turistas que nos visitarán día con día.

Asistente legal.