Opinión - 08/1/19 - 12:00 AM

Los protocolos periodísticos y el abuso de autoridad

Cuando un periodista conoce las reglas, no debe tener ningún tipo de problemas en el campo de acción.

El trabajo periodístico es muy difícil, existen límites que no debemos franquear.
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Miguel Ángel Sánchez Ávila | [email protected] |

En el desarrollo de la profesión del periodismo es importante estar claro que existe un enorme grado de responsabilidad cuando se ejerce esta labor.

Pero también debemos saber que existen límites que no debemos franquear.

Es muy cierto que el trabajo periodístico es muy difícil, más aún cuando existen tantas frustraciones por los bajos salarios, la falta de plazas de empleo y las imposiciones de los medios de comunicación sobre la condición y forma de trabajar.

Sin embargo, todo este cúmulo de penurias no nos debe llevar a ser partícipes de un periodismo impuro, incluso en el periodismo independiente.

Cuando un periodista conoce las reglas, no debe tener ningún tipo de problemas en el campo de acción.

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En la entrevista, por ejemplo, se guarda cierto protocolo que debe cumplirse para poder desarrollarla adecuadamente en un ambiente de tolerancia y objetividad.

Obviamente, estas normas deben ser aprendidas por el periodista en una academia.

No obstante, vale la pena recordar algunas.

Lo primero que debemos hacer es ilustrarnos sobre el tema.

Solicitar previamente la entrevista al entrevistado.

Presentar las debidas credenciales del medio de comunicación donde labora (en el caso que no nos conozcan o sea la primera vez que se entreviste a la persona), y manifestar el propósito de nuestra entrevista.

Si estos pasos se cumplen, existe la posibilidad de que usted tendrá la entrevista.

De lo contrario, posiblemente no exista empatía y se pierda la oportunidad de la entrevista.

También es probable que se postergue.

No obstante, en muchas ocasiones las cosas no son así.

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Mucho depende del entrevistado.

En algunos casos cuando el interpelado es una autoridad, esta persona no accede a la entrevista por considerar que no está obligado a brindarla.

La realidad es que la condición de una autoridad es pública; y por tener esa característica debe dar cuentas a la sociedad sobre cualquier hecho en cuestión.

Es así como muchas figuras públicas o autoridades caen en el complicado tema de la extralimitación de funciones.

Existen casos en los que el periodista está ejecutando su trabajo con responsabilidad, imparcialidad y objetividad, y este se ve frustrado por una autoridad en abuso de sus funciones.

También existen extremos en los que el periodista es agredido física o verbalmente por una persona común o autoridad.

Es por ello por lo que un periodista nunca debe asistir a solicitar una entrevista en compañía de la otra parte de la noticia.

Eso es un grave error.

Las entrevistas deben darse por separado.

Eso es imparcialidad.

Cuando esto ocurre, podemos pensar que no es periodismo lo que se está haciendo ni mucho menos relaciones públicas.

Todo tiene sus reglas.

Involucrase con una de las partes y después pretender que la contraria acceda a darle una entrevista está muy lejos de un periodismo real.

Si por ser periodistas creemos que somos dueños de la verdad y que nuestro trabajo lo podemos desarrollar de la manera que nos plazca, entonces, perderemos credibilidad y no esperemos que ningún medio de comunicación o gremio periodístico responsable salga a defender nuestra posición.

En estos casos debemos aceptar nuestra responsabilidad y asumir los cargos que se nos señalan.

Periodista.