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Opinión - 11/2/19 - 12:00 AM

Las palabras convencen, el ejemplo arrastra

Este pueblo alcanzó su mayoría de edad y los observa con bastante desconfianza para no tropezar con la misma piedra, porque todavía le duele el pie del porrazo que le produjo el golpe pasado, y ya está bueno de tanta demagogia y corrupción.

Se acerca la contienda electoral y no hemos escuchado una propuesta de los candidatos que convenza a los votantes a optar por elegirlos. Al contrario, observamos como siempre el verbo que se gastan en discursos demagógicos y que, lógicamente, ni ellos mismos se lo creen. No obstante, la gran mayoría que los escuchas quedan admirados con tantas palabras que a la larga convencen, porque le dicen al pueblo lo que quiere escuchar: comida barata, luz a bajo costo, no más impuestos, mejor salario, escuelas dignas, medicinas en el Seguro, mejor atención médica, seguridad , cero corrupción, mejor educación, acabar con los sicarios ¿sigo?

Todo eso es lo que convence al electorado, porque la lengua no tiene hueso y no se cansa, y entre más los aplauden, más se entusiasman, porque son hábiles en convencer con muchas palabras, pero lamentablemente el ejemplo arrastra y ellos cumplen poco de lo que prometen.

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Cuántos gobiernos no han ocupado el Palacio de las Garzas, pagados con nuestros impuestos, prometiendo acabar con la inseguridad y la violencia y los hechos no mienten. Todos los días asesinan a más de uno, por la razón que sea; ya no estamos seguros ni durmiendo en nuestra cama porque patean la puerta, entran, lluvia de balas y salen como Pedro por su casa.

Lógicamente que nos atrevemos a pensar que a veces la víctima andaba en cosas fraudulentas, pero lo que hacen estos sicarios no justifica que lo maten así. ¿Cuál será el gobierno que le ponga el cascabel al gato con menos palabras y más acciones, porque el problema de la mayoría de los candidatos del mundo es esa manía que tienen de hablar mucho y no hacer nada, como el perro que ladra y no muerde. Le piden al pueblo que se apriete y faje el cinturón y ellos se lo aflojan, eso se llama doble moral. Mientras no prediquen con el ejemplo y dejen de prometer lo que no van a cumplir, esta situación no mejorará por muy bonito que hablen. Deben aprender que las palabras convencen, pero los ejemplos arrastran; sean coherentes en lo que dicen y hacen.

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Este pueblo alcanzó su mayoría de edad y los observa con bastante desconfianza para no tropezar con la misma piedra, porque todavía le duele el pie del porrazo que le produjo el golpe pasado, y ya está bueno de tanta demagogia y corrupción, mejor prometan dar lo que tienen en la mano y no lo que pretenden conseguir sin garantía, ya estamos cansados de lo mismo promesas sin cumplir, el juegavivo y lo ancho para ellos y lo angosto para el pueblo, la ley del embudo. Todos se inventan un lema para entretener a sus seguidores y que brinquen y aplaudan pero cuando logran su objetivo, cada cual a lo suyo, la mayoría a llenarse los bolsillos y el pueblo que se las arregle como pueda.

Eso es caldo de cultivo para fomentar la violencia y la corrupción por no obtener lo prometido en campaña hablando tanta zoquetada.