Gracias por ser parte de nuestra audiencia Queremos que sigas disfrutando de los mejores contenidos. Regístrate aquí ¿Ya estás registrado? Inicia sesión
Opinión - 15/8/19 - 12:00 AM

La sexualidad del género

...es necesario reconocer las diferencias de toda persona de cualquiera clasificación sexuada, en igualdad y equidad de oportunidades, recursos, beneficios y acceso a la ley.

El estatus biológico de las personas, pone de manifiesto, física y visualmente, las diferencias y complementariedad de hombres y mujeres. Foto: Archivo.

El género humano está formado por sus creencias básicas, las cuales tienen un rango funcional más emocional que intelectual, porque a pesar del dogmatismo inherente a estas y de representar la realidad misma para quienes las sostienen, estas verdades nunca se pueden probar absolutamente, sobre todo las creencias de fe, por ejemplo, la existencia o inexistencia de un Dios infalible y todopoderoso; la predestinación; el libre albedrío; etcétera.

Las teorías, en cambio, pertenecen al rango de las ideas, conceptos que son el resultado del esfuerzo y trabajo del razonamiento humano, pensamientos que muchas veces son antagónicos a las creencias religiosas, por no representar la supuesta realidad de estas.

Pero ¿cómo se forman las creencias?

Paradójicamente, en la duda y el escepticismo, o sea, cuando surgen dos creencias antagónicas que invitan a pensar, siendo las diferencias innatas entre los sexos un tema discordante de muy antigua data junto a su variante moderna, la clasificación sexuada del género humano.

VEA TAMBIÉN: Las bajas tasas de interés desordenan la economía global

El estatus biológico de las personas, con explicaciones anatómicas, fisiológicas, y genéticas, obviamente pone de manifiesto, física y visualmente, las diferencias y complementariedad de hombres y mujeres, esa dualidad sexual originaria del humano necesaria para perpetuar su especie, aunque hoy la inseminación artificial puede reemplazar la copulación femenino/masculino en la creación de descendientes.

Pero ese determinismo biológico, utilizado para apoyar muchas creencias extremas tanto religiosas como políticas, basa la esencia del hombre y la mujer solo en su anatomía sexual innata y en los roles y estereotipos masculinos y femeninos que definen como debe ser una persona a partir de su sexo biológico, sin admitir otras categorías sexuales, dando lugar a prácticas como homofobia, androcentrismo, misandria, misoginia entre otras aberraciones similares que limitan las libertades individuales.

La idea de que no solo el cuerpo humano y su componente biológico definen la sexualidad humana, sino que otros factores cromosómicos, antropológicos, sociológicos, psicológicos, culturales, etc., interactúan con dimensiones afectivas, espirituales, sociales y conductuales para expresarla, dio lugar a los llamados estudios de género del siglo XX, tan ligados hoy a los derechos humanos y a la supuesta ideología del género.

VEA TAMBIÉN: Jornada extendida, una gestión educativa, sin rendición de cuentas

Dichos estudios revelaron una pluralidad de modos de humanizar la sexualidad, sin discriminaciones ni prejuicios, incorporando esos otros factores y dimensiones para incluir más categorías sexuales sin limitaciones anatómicas.

Estas ideas han sido criticadas, sin mucha justificación racional, por creyentes religiosos y políticos conservadores, supuestamente por ser una contra realidad artificial y por tener el fin oculto de destruir la familia y de ser una fuerza diabólica para deshacer el orden natural impuesto por Dios.  

No reconocen estos otros factores y dimensiones por considerarlos un colonialismo ideológico y cultural subversivo, al ser construcciones sociales y culturales que atentan contra la feminidad y masculinidad tradicional.

Si bien no podemos ignorar las cosas comunes a todos para proteger las particularidades de minorías o dar a cada cual lo que pide, sí es necesario reconocer las diferencias de toda persona de cualquiera clasificación sexuada, en igualdad y equidad de oportunidades, recursos, beneficios y acceso a la ley.