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Opinión - 24/1/19 - 12:00 AM

La Jornada Mundial de la Juventud

Se han inscrito más de cien mil peregrinos de 156 países, se acreditaron cerca de 2,500 periodistas para cubrir el evento, según cifras de la JMJ.

Un grupo de peregrinos durante el acto de apertura parcial de la Línea 2 del Metro, el pasado jueves 17 de enero. La Línea 2 funcionará hasta el cierre de la JMJ, el domingo 27 de enero. Foto:Víctor Arosemena/Epasa.

La Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) se da en muchos países del mundo y es un privilegio tener en suelo patrio al papa Francisco.

Para los católicos es un evento de mucha importancia, ya que abraza a miles de jóvenes a la peregrinación y, de una u otra forma, los lleva a un encuentro con Dios.

Por miles de razones en 2019, Panamá es la sede de la JMJ y los católicos celebran con júbilo y entusiasmo este evento.

Cada tres años, que se celebra la Jornada Mundial de la Juventud, miles de peregrinos salen de su tierra natal y se dirigen a un país del cual muchas veces no conocen su lengua, cultura, modos de vida. Lo hacen solamente por recibir una palabra de fe.

Me llama mucho la atención que miles de personas salen a criticar a estos jóvenes que han llegado de su peregrinaje, y el Gobierno por la inseguridad de nuestro país establece una ley que si los tocas para robarle o hacerles daño son 18 años de cárcel.

Con esto, los panameños nos damos cuenta de que nuestro presidente, Juan Carlos Varela, reconoce que estamos pasando por momentos violentos.

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Ha reconocido algo en este Gobierno, que se hace siempre de la vista gorda, ha arreglado las calles, pues solo aquellas donde pasó ayer miércoles el papa en su recorrido, y nos preguntamos tantos panameños, será que estamos maquillando a Panamá.

Se nota tanto que no conocen al papa y su humildad, su característica forma de ver las cosas y qué decir de los jóvenes a los cuales les han hecho tantas críticas: que si están bailando, fumando, escuchando música.

Al parecer, mi pueblo panameño no sabe que son jóvenes y que esto iba a suceder, muchos de ellos vienen de lugares muy fríos, no conocen físicamente el calor del sol de un país tropical, no han visto lo majestuoso de nuestras playas, ríos, por esta razón quedan encantados, desean tener aventuras y comerse en estos días el mundo.

Por supuesto, las críticas no faltan y levantar el dedo para acusar a otros tampoco hace falta.

Desde mi punto de vista es un solo Dios y todos, desde nuestra perspectiva, le adoramos de maneras diferentes, al final del día Dios es exaltado sin importar la religión que profesemos.

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Antes de acusar, debemos analizar que este no es un evento de los católicos, se trata de Panamá, nuestra tierra, la cual está bajo la lupa del mundo entero y por esta razón debemos presentar nuestra mejor cara para que el mundo vea que Panamá tiene calidad de gente.

Panamá es un país hermoso por todo lo que Dios en su misericordia nos regala, dejemos de acusarnos unos a otros, que los pastores cristianos hacen bulla, que ahora les toca a los católicos, que los demás se aguanten, no nos acusemos, al contrario evangélicos muevan al mundo así como Dios lo hizo, con campañas para cumplir con la palabra del Señor: Id por todas las naciones y predicar el Evangelio.

No más peleas, no más críticas, cada quien adore al Dios vivo de su propia forma y mientras que sea al Dios que hizo los cielos y la tierra, respetémonos unos a otros.

En cuanto a los jóvenes por eso son muchachos van a experimentar, tengamos paciencia no son santos, son peregrinos con defectos, virtudes y costumbres diferentes a los panameños, pero aun así Dios los ama.

Saludos y bendiciones.

Educadora.