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Opinión - 23/9/19 - 12:00 AM

La Antioquia panameña

Si por algo son conocidos los chiricanos es por su sentido de pertenencia, y es con ese sello que buscan aportar al modelo económico del país, cambiar el desarrollo centralizado concentrado en la capital... Un modelo económico con "Sello chiricano".

El contraste entre las tierras altas y las tierras bajas próximas hizo así que sus habitantes se vincularan aun más con su tierra, como es posible observar en Boquete, la ciudad de la eterna primavera. Foto: Archivo.

Por qué Chiriquí es tan especial en la República de Panamá.

Hay alguna misteriosa razón que justifica el porqué estamos tan enamorados de una cierta parte de territorio y hay algo contagioso en la manera en que lo explican.

El espíritu nacionalista de los chiricanos es único en Panamá, donde curiosamente su propia bandera e himno provincial podría parecer, a primera vista, al borde de teorías conspiracionistas o secesionarias.

Hay algo único en la historia de esta región, que aislada del resto de la República tomó la determinación de surgir por su propio esfuerzo.

La subsistencia de esta provincia, siempre ubicada a distancia de los ejes de poder (primero España, después Colombia y en fin la ciudad de Panamá), tenía que provenir del producto de sus suelos y del uso bien administrado de sus recursos naturales por parte de los pioneros nacionales y extranjeros que allí habitaban.

El contraste entre las tierras altas y las tierras bajas próximas hizo que sus habitantes se vincularan aún más con su tierra, como es posible observar en Boquete, la ciudad de la eterna primavera (o ciudad de flores y café) y Volcán, la "La pequeña Suiza", donde muchos inmigrantes de ese país se establecieron y construyeron pequeñas villas con la arquitectura típica de su país de origen.

El aspecto geográfico influye mucho en el sentimiento de pertenencia del habitante de ciertas regiones del mundo.

Remitiéndonos al siglo XIX en Colombia, en un periodo federal en el que Antioquia vivía un esplendor económico y al mismo tiempo se planteaba la centralización del Estado colombiano, se fue desarrollando la idea de antioqueñidad y el orgullo de su tierra y su gente, definiendo sus características: grandes trabajadores o comerciantes.

El auge económico impulsado por la bonanza cafetera en el siglo XX, y el gran poderío económico en la década de 1920, con una industrialización acelerada y el establecimiento de los grandes textileros del país, alimentó más esa identidad de élite antioqueña y dio como resultado que la mayoría de los paisas se sientan más antioqueños que colombianos.

Hay múltiples casos de regionalistas que sienten un orgullo especial de su territorio y por pertenecer a una sociedad única que describen como pujante, emprendedora y alegre.

Los texanos en EEUU se sienten particularmente beneficiados por pertenecer a su patria chica.

Es interesante que el sector cultural a menudo fomenta la idea de identidad regional desde las capitales.

En textos de historia o ficción se crea una idea de "una raza regional" que tiene factores antropológicos y esas construcciones ideológicas pasan por las distintas ramas del conocimiento y se presentan a un público letrado y va alimentando esa idea de una clase más civilizada o más perfecta.

A nivel socio-económico, en el caso de Chiriquí, el sentido de pertenencia ha contribuido en formar lo que hoy es una base económica diversificada (agricultura, ganadería, pesca, turismo), donde un polo empresarial con trayectoria y experiencia se ha beneficiado de suelos productivos y un clima favorable para una variedad de productos con potencial de exportación (melón, flores, sandía, sector forestal, bananos, café de Altura, etc), que ha desarrollado potenciando una excelente oferta EcoTurística.

Las autoridades locales han trabajado en elaborar una infraestructura vial desarrollada, así como una oferta variada de centros educativos y de formación.

Todo junto a la infraestructura de comercio y servicio ofrece el gran potencial de desarrollo de la agroindustria.

Chiriquí atraviesa un momento único, aportando más de $2 mil millones al producto interno bruto del país (5,5% PIB), el más alto de las provincias sin participación directa en la economía del canal, y con índices que hacen pronosticar un futuro sólido: la escolaridad promedio más alta junto con la capital (11,4 años) y un desempleo bajo el promedio nacional (6,1%), pero su potencial apunta a cifras mucho mayores.

El gremio empresarial local empuja con fuerza proyectos de inversión, el que guía e informa al Estado lo que se necesita para forjar un polo económico-industrial de punta, una mancomunión impulsada por este espíritu de pertenencia que busca llevar a la región a lo más alto.

La construcción de un puerto y un canal seco intermodal entre Puerto Armuelles, en el Pacífico, y un puerto complementario en Bocas del Toro, en el mar Caribe, son ejemplos de los proyectos para crear un nuevo polo de desarrollo económico en la provincia, para complementar el Canal de Panamá con una extensión de la capacidad logística.

Si por algo son conocidos los chiricanos es por su sentido de pertenencia, y es con ese sello que buscan aportar al modelo económico del país, cambiar el desarrollo centralizado concentrado en la capital y que las políticas económicas vayan más allá de la coyuntura política, siendo parte de un acuerdo nacional.

Un modelo económico con "Sello chiricano".