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Opinión - 12/7/19 - 12:00 AM

Hitler versus Juan C. Varela

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Hitler tenía una obsesión casi psíquica que le impartía a sus subalternos mediante la coacción, miedo, amenaza e inclusive asesinato. El "master" de la publicidad moderna Goebbels decía que "una mentira repetida muchas veces se convierte en una verdad", y por eso se preocuparon en tener altavoces en todos los pueblos y ciudades, además de casi regalar radios a todos los hogares alemanes, también de tener medios impresos afines similares "al diario independiente" que vociferaba y adoctrinaba las bellezas del régimen. La TV recién empezaba, por tanto había noticieros en todos los cines, donde una derrota la convertían en un triunfo.

El miedo impartido por varias organizaciones secretas tipo Gestapo era similar al Consejo de Seguridad. Todos eran vigilados, la sapería imperaba y era fomentada. Las cárceles y mazmorras tipo la DIJ llenas de torturas tanto físicas como psicológicas existían. Los judíos o los unter münchen eran los miembros de Cambio Democrático, los cuales sin excepción eran perseguidos y encarcelados, violándoles todos sus derechos legales. Había jueces y Corte Suprema, los cuales eran tipificados por el famoso "juez del pueblo". Roland Freesland, quien tipificó todos los excesos y abusos que humanamente se pueden cometer, cosa que en Panamá hay muchos, porque estos aún creen que los períodos son de 10 años y aún no han asimilado que el mundo cambió y más para ellos, que con pruebas fehacientes, pero sobre todo sin asco, han violado y abusado de muchos.

El caudillo o führer Hitler a diario manejaba todos los detalles y daba todas las órdenes del día a día, cosa que igualmente hacía nuestro subnormal, razón por la cual el Estado se paralizó y a él lo apodaron "Tortugón", por su lentitud generalizada. También diariamente, Hitler, mandaba a filmar y fotografiar a todos los que lo adversaban filmando sus torturas, tiempo de cárcel, estadía en las celdas, etc. Igual sucedió con nuestro personaje que tenía álbumes, además de un cuarto donde se deleitaba viendo la tortura ajena en el segundo piso de la Presidencia , inverosímil, pero cierto. Hitler veía en Berchtesgaden, su casa de campo, todos los días a las 7 de la noche y las gozaba como ver una película de los tres chiflados.

Tal como el dictador, nuestro personaje tenía un grupo de los nueve del patíbulo, que decidieron sobre el quehacer de todos los perseguidos, que incluía al mismísimo, la mala, Picuiro, Saltarín, Ana M, Álvaro, el bartender, el hermanito, el mentao Chinto, los cuales, cual tribunal romano, decidían fuera de la ley qué hacer con cada enemigo decidiendo su futuro.

Que mal y que bajo hemos caído, ahora vienen los juicios tipo Núremberg, donde se juzgaron a todos los involucrados con la amplia cantidad de pruebas y documentos que han aportado los mismos a quienes delatan para salvarse su trasero.

Lo que viene es salsa y de la buena. El robo, latrocinio, violación a los derechos humanos, debido proceso, la Constitución, sobrecostos y muchos más. Esto se pondrá bueno y recomiendo comprar po corn. La cárcel, de seguro, estará llena de estos adlátares, que han robado la vida y esperanza de todos los panameños.

Las similitudes de nuestro subnormal con el genocida son tantas, que salvo Eva Braun y los campos de exterminio, todo lo demás es similar. Lo malo es que aún no se ha dado cuenta del trágico final y el juicio de la historia, que lo pondrá no solo como lo que es, sino por muchas cosas que aún están por salir.

Lea Historia y vea como viene su final . Yo pasé la página, usted jamás lo hará.