Gracias por ser parte de nuestra audiencia Queremos que sigas disfrutando de los mejores contenidos. Regístrate aquí ¿Ya estás registrado? Inicia sesión
Opinión - 22/11/18 - 12:00 AM

Hay más santos que pedófilos

Hay sacerdotes que son ejemplo de santidad para el pueblo santo de Dios, como el padre san Damián, que se contagió de lepra en la isla de Molokai al ir a apoyar a sus hermanos enfermos y morir allá con ellos.

Hay infinidad de sacerdotes que han dejado su casa, su familia y se han convertido en ciudadanos del mundo para servir al mundo.

En este tema del problema de los pedófilos hay mucha tela que cortar.

Pero lo lamentable de esto es que se divulga a tambor batiente la culpa de los que cometieron pedofilia sin mencionar, con igual énfasis, a los no pedófilos y por justicia a ellos queremos señalar que son más los curas santos que los pedófilos y que como católicos tenemos el compromiso de resaltar la noble labor y testimonio de fe y fidelidad a Dios y su evangelio que ofrecen al mundo.

Desde que esta olla de grillos se destapó nadie menciona la misión que llevan a cabo tantos sacerdotes en lugares lejanos que muchos no sabemos que existen, donde no solo se desgastan su sotana, sino el alma y muchas veces la vida por convertir a ese mundo que no habla su idioma y no sabe que hay un Dios que los creo y los ama.

¿Por qué no se reconoce públicamente lo que hace un ministro todos los días en la santa misa al convertir el pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo,  y las horas que pasa confesando incluyendo a veces su hora de alimentación?

VEA TAMBIÉN: ¿Quién genera privilegios a los diputados?

No todos le han fallado a Cristo, no todos han caído en la tentación por el motivo que sea.

Hay sacerdotes que son ejemplo de santidad para el pueblo santo de Dios, como el padre san Damián, que se contagió de lepra en la isla de Molokai al ir a apoyar a sus hermanos enfermos y morir allá con ellos.

Qué decir del santo cura de Ars, san Juan María Vianney, chiquito de tamaño, muy humilde,  pero gigante en la fe con don extraordinario para enseñar sin ser un gran intelectual,  que pasaba horas y horas confesando sin preocuparse por su salud.

Y así hay infinidad de sacerdotes que han dejado su casa,  su familia y se han convertido en ciudadanos del mundo para servir al mundo y las redes y los medios de comunicación no dicen pío de la labor que llevan a cabo, pero aparece uno que resbaló y cayó y se embarró y hasta la Patagonia llega la noticia con mucho morbo para alimentar la suspicacia de los que alimentan su día a día con crónica roja.

Asì de sencillo.

Cuando se resalta con sal y pimienta una situación pecaminosa se debe dejar claro que la moneda tiene dos caras y  si solo nos enfocamos en una no estamos siendo justos porque no todo es malo,  y no debemos hacer leña del árbol caído dejemos que la justicia humana y la divina sean los encargados de la situación.

VEA TAMBIÉN:¿Se justifica la protesta en las calles?

Oremos para que la misericordia de Dios actúe.

Oremos por los que caen y los que luchan por alcanzar la santidad deseada en este mundo cada vez más materializado y alejado de Dios; donde la humanidad se ha fabricado tantos dioses a su capricho, es un reto optar por la santidad; no obstante, Dios está a nuestro lado ofreciéndonos los medios para alcanzar nuestra meta y es precisamente lo que hacen los sacerdotes que han decidido servir a Dios a través de sus hermanos y merecen ser apoyados y respetados, no generalizar el comportamiento de los unos con los otros porque no es justo, no pueden pagar justos por pecadores ni condenar a la Iglesia católica porque un grupo, por debilidad o lo que fuera, no fue testimonio de fe para las ovejas a ellos confiadas.

Tengamos caridad y recordemos que la Iglesia la fundó Cristo con hombres débiles y pecadores, pero siempre asistida por el Espíritu Santo y las puertas del infierno jamás la destruirá.
"Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella" (Mateo 16:18).  
Escritora