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Opinión - 13/7/19 - 12:00 AM

Hacia la conquista del caribe

Nuestra recomendación por la construcción de una autopista caribeña, desde San Blas hasta la frontera con Costa Rica, durante la última década, ha caído en oídos sordos. Ahora que recién estrenamos un Gabinete Turístico, nos parece el momento para cristalizar este sueño y multiplicar nuestro atractivo e inmenso potencial como los fenicios del siglo XXI.

El desarrollo del turismo se trata de la búsqueda de nuevos sitios y oportunidades, tal cual lo hicieron tan bien nuestros hermanos aztecas hace medio siglo. Foto: EFE.

Quedando varados al atardecer en el caserío de Río Luis, en pleno lodazal de la trocha que conducía desde Santiago a Calovébora en la costa caribeña, aceptamos anterior a la vigencia de Airbnb, la plataforma mundial de alojamiento turístico, la gentil hospitalidad de la familia Blanco Rodríguez.

Doña Celedonia sacrificó dos gallinas pescuezipeladas preparando un suculento arroz con pollo anterior a sucumbir en los brazos de Morfeo en cómodas hamacas al susurro de la noche en plena campiña veragüense.

Eso fue hace un tris más allá de una década.

El crepúsculo matutino nos recibió con el cantar de los gallitos y el olor a café y leña.

Los lugareños, acostumbrados a las trabas del lodazal, se acercaron con maderos para felizmente remover el Hummer de su trampa.

¡Gente bonachona y noble, indelebles recuerdos de nuestros vaivenes istmeños!

México, 1968. La joya azteca del turismo era Acapulco, en las riberas del Pacífico.

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A raíz de un estudio del Banco de México, los técnicos presentaron sus recomendaciones por Quintana Roo, apostando por el desarrollo del caribe en un diminuto poblado de pescadores, semivirgen, de difícil acceso terrestre conocido como Cancún, del idioma maya Kaan y Kun que significa nido de serpientes.

El aeropuerto internacional de Cancún recibió el año pasado 13 millones de viajeros.

Ojo que, a diferencia de Tocumen, todos los pasajeros le tienen como destino final, no trata de pasajeros en tránsito.

El total de turistas, aunado a los que visitaron el destino a través de cruceros, vía carretera y otras terminales aéreas, se acerca a los 20 millones de vacacionistas anuales.

Nuestra recomendación por la construcción de una autopista caribeña, desde San Blas hasta la frontera con Costa Rica, durante la última década, ha caído en oídos sordos. 

Un sendero ecológico para el desarrollo de nuestro caribe donde yacen los focos de mayor pobreza extrema en la República, para resolver las graves diferencias y explotar la joya de nuestro turismo, porque son las playas de nuestro atlántico las óptimas.

A través de un plan de turismo bien estructurado, la autopista se paga sola y rinde ordeños que multiplican los ingresos del canal.

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Panama Posse 2019. Más de un centenar de veleros proveniente de la costa oeste de Estados Unidos se apuntaron para esta jornada que concluyó en la marina de Vistamar, al costado de San Carlos el sábado 25 de mayo.

Me honró recibirles como Embajador del grupo, compartiendo sus sabias vivencias al tiempo de dictarles una conferencia sobre las bondades turísticas del istmo.

El caribe alberga más de un millón de veleros.

Los más costosos le huyen durante la época de huracanes, del primero de junio al treinta de noviembre no solamente porque las primas de seguros son elevadísimas sino por los riesgos de una pérdida total.

Contadas con los dedos de las manos son las marinas caribeñas en Panamá.

Armonizado al hecho que son esos los meses de nuestra época baja, hace mayor sentido desarrollar un plan maestro que incluya amplios incentivos para la construcción de cientos de marinas a lo largo de nuestro caribe, complementadas con hostales, sitios de esparcimiento e imanes al turismo, símiles a XCaret y Xel-Há en la Riviera Maya, resaltando más allá que ellos, nuestra fecunda historia colonial caribeña, el viaje del descubridor Cristóbal Colón, la fundación de Belén, la preponderancia de Portobelo y el icónico fuerte de San Lorenzo.

Ahora que recién estrenamos un Gabinete Turístico, nos parece el momento para cristalizar este sueño y multiplicar nuestro atractivo e inmenso potencial como los fenicios del siglo XXI.

De ello trata precisamente el desarrollo del turismo, en búsqueda de nuevos sitios y oportunidades, tal cual lo hicieron tan bien nuestros hermanos aztecas hace medio siglo.

¡Manos a la obra!

Líder empresarial.