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Opinión - 14/3/19 - 12:00 AM

Esperando el discurso de Bachelet

Bachelet no se reúne aún con la oposición ni con el presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, lo que deja entrever que su posición es con un sesgo ideológico, ocupando ella un puesto de alto nivel en el Consejo de Derechos Humanos en una organización multilateral.

Michelle Bachelet, en la sede del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas, en Ginebra, en marzo de 2017, cuando era presidenta de Chile. Foto: EFE.

Con gran asombro, decepción y protesta escribo este artículo, ya que seguimos esperando muchísimos escritores, analistas e intelectuales creyentes en el sistema democrático y de libertades en Latinoamérica un discurso diferente de la señora Michelle Bachelet, expresidenta de Chile y alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, un discurso que de verdad convenza que es por los derechos humanos en países como Cuba, Venezuela y Nicaragua en donde se han violado claramente artículos plasmados en la carta de Naciones Unidas, acuerdos internacionales de derechos humanos y de la moral.

Bachelet, que permitió un desorden social cuando el papa Francisco visitó la República de Chile guardando silencio cuando un grupo de mujeres ingresaron violentamente a la Nunciatura Apostólica, y ser indiferente frente a este desorden público, desde luego violando acuerdos diplomáticos con Santa Sede, lógicamente no puede ser de mi agrado.

Yo, como analista de política exterior, cuestiono sus ambigüedades y ausencia en la exigencia de derechos humanos en los países anteriormente mencionados, amparado en el artículo 1 de la Carta de Naciones Unidas en donde claramente dice que la ONU debe evitar toda agresión a la paz internacional, el respeto a los derechos fundamentales.

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En Venezuela y Nicaragua se ha tenido, no hace poco, una grave represión por parte de autoridades del gobierno, que todo indica que son dictaduras pero que Bachelet, siendo jefa de Derechos Humanos en la ONU, no condena, no exige la liberación de presos políticos en Nicaragua ni Cuba, manda a voceros de la organización dando a entender que a ella le importa poco o nada querer resolver esta problemática que se ha convertido en una emergencia humanitaria como parece ser en Venezuela.

En el artículo 9.1 del Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, que ha sido adoptado por Estados miembros de la ONU, se manifiesta que todo individuo tiene derecho a la libertad y que en ningún momento se le puede privar de forma arbitraria.

La libre protesta pacífica es un derecho humano que los gobiernos de Venezuela y Nicaragua deben comprender y así evitar encarcelamientos arbitrarios de opositores, empresarios, sacerdotes, periodistas y estudiantes universitarios.

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El diario La República de Perú dio a conocer el 28 de febrero, que Bachelet se habría reunido con Jorge Arreaza, canciller de Venezuela, en la ONU, ella sostuvo esa reunión para poder conocer lo que sucede en Venezuela.

No obstante, Bachelet no se reúne aún con la oposición ni con el presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, lo que deja entrever que su posición es con un sesgo ideológico, ocupando ella un puesto de alto nivel en el Consejo de Derechos Humanos en una organización multilateral.

La señora Bachelet tiene la oportunidad de reconsiderar la posición que ha sostenido, modificar su discurso de omisión y poder emitir un discurso condenando lo que sucede en los países mencionados en donde claramente hay una represión, que en estas épocas de modernidad una dictadura de cualquier signo político resulta inaceptable y la sociedad internacional debe alzar su voz para no permitir dicho atropello.

Ojalá que la madurez que aparenta la señora Bachelet pueda ser elemento para un discurso diferente.

Licenciado en Relaciones Internacionales.