Opinión - 07/1/19 - 12:00 AM

¿Es el 2018 un año tóxico?

...el hombre se encuentra frente a un futuro escenario complejo y multipolar, con la diferencia de que ahora sí tenemos la capacidad de prever las consecuencias fatales, teniendo en cuenta que los conflictos ya no son solo entre actores estatales y las amenazas se han vuelto asimétricas.

Un padre lleva el cuerpo de su niño sin vida, producto de un ataque en la Franja de Gaza. Foto: AP.
ETIQUETAS: Elecciones | Violencia
Andrea Celeste Núñez [email protected]

La mayoría de los conflictos internacionales actuales derivan de los problemas internos de los Estados.

Las comunes oposiciones a los sistemas políticos, económicos, sociales e ideológicos, el control de los recursos como del territorio ha motivado por decenas de años dentro de poblaciones descontentas una escalada de violencia al grado de señalar las guerras civiles, donde el carácter internacional recae en la acción de suscitar una intervención militar extranjera; esto en muchos casos refleja la tesis de que la postura de un país no puede ser reformada de un todo, sino más bien controlada, en algunos casos, solo temporalmente.

Pero cómo podemos definir este 2018 en un plano general.

El diccionario Oxford determinó que la palabra del año es tóxico, con la cual estoy de acuerdo al analizar los hechos acontecidos y su reacción.

Términos como xenofobia, ideología, racismo, terrorismo, migración, religión, nacionalismo, aborto, incluso los  correspondidos movimientos contra el abuso sexual, han producido un efecto resonante y exhaustivo en el acontecer internacional.

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Sin dejar a un lado los conflictos armados que perduraron; vemos que dentro de la información más relevante que brinda el informe Alerta 2018 por la Escola de Cultura de Pau, España, desde finales del 2017, se registraron 33 conflictos armados, de los cuales 32 seguían activos al finalizar el año.

La mayoría de estos se concentró en África y Asia, seguidos por Oriente Medio, Europa y América.

De esta manera el 2018 se iniciaba con la permanencia de conflictos de arrastre en Estados como Ucrania, Yemen, la desgastadora guerra en Siria, la lucha contra el Estado Islámico en  países como Libia, Nigeria, Somalia, el conflicto Israelí-Palestino, la guerra armada en Birmania, Venezuela, Nicaragua y otros que apuntan junto con sus consecuencias, a estar subrayados en la agenda global del 2019.

Y aunque no todo se centró en un inicio al comportamiento del actual mandatario de los Estados Unidos, la postura de Donald Trump y su relación con otros países se mantuvo bajo el contexto de su estrategia de seguridad nacional, desde la seguridad fronteriza, protección de la propiedad intelectual hasta el evidente aumento de la inversión en defensa  militar.

La reelección y victoria de su homologo Vladimir Putin y el anuncio del retiro de Raúl Castro en Cuba, marcan nuevas eras para estos países, aunque se discute que solo sea en pronunciamientos oficiales y no en la práctica real.

En cuanto a China, confirma lo que se predecía como un actor revisionista y competidor del sistema en referencia  a su influencia internacional, incluso se habla de una reedición de la guerra fría.

Y qué decir de los países de América y su llamado a las urnas este 2018 y próximo 2019, entre estos el país vecino Colombia que buscaba un nuevo rumbo luego de la salida del expresidente Juan Manuel Santos, considerado por muchos de manera impopular, a pesar de trabajar en su gobierno la firma de los acuerdos de paz tras 60 años de conflicto; en México, la era post Peña Nieto, donde el presidente Andrés Manuel López Obrador se hace frente en un hecho histórico y marca una división al vuelco de la derecha que ha tomado Latinoamérica, región en que la izquierda había sido predecesora por más de 10 años.

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La última pieza, fue la victoria del ultraderechista Jair Bolsonaro en Brasil, que continúa siendo cuestionada por el efecto que pueda tener en la región sus promesas políticas, como la portación de armas por civiles, entre otras.

Panamá, El Salvador, Argentina, Bolivia, continúan detrás de los discursos de sus candidatos políticos a elegir.

Con el centenario del fin de la Primera Guerra Mundial este año, las ciencias sociales se han encargado en demostrar a través del estudio de la historia, la necesidad de entender las causas y consecuencias de esta guerra, que 100 años después, teniendo a disponibilidad todo un marco de información constante, el hombre se encuentra frente a un futuro escenario complejo y multipolar, con la diferencia de que ahora sí tenemos la capacidad de prever las consecuencias fatales de acarrear una contienda similar, teniendo en cuenta que los conflictos ya no son solo entre actores estatales y las amenazas se han vuelto asimétricas.

En este corto orden de las cosas que he mencionado, el realismo como teoría de las relaciones internacionales evidencia la naturaleza humana de la anarquía del sistema, inmerso en graves problemas sociales de carácter internacional pero encerrado en fronteras donde el ineficaz sistema político ha producido la permanencia de conflictos.

Es 2018, ciertamente un sistema complicado, y socialmente tóxico, que origina una intriga al próximo 2019, como una creciente tensión por el dilema de la seguridad internacional.

Estudiante de Relaciones Internacionales, Universidad de Panamá.