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Opinión - 12/3/19 - 12:00 AM

El voto joven, se escucha o se escucha

... ese voto joven entre las edades de 18 a 30 años, que según el padrón electoral vigente representa el 30% de la población votante, es decir ochocientos ventiseis mil ciento cuarenta y dos (826,142) votos. De ese 30%, el 7% votará por primera vez (56,062 jóvenes), los que están ávidos por ejercer su voto, al igual que ese resto de jóvenes que ya han votado.

Según el padrón electoral publicado, el voto joven de 18 a 25 años, el 19% (521,535 votantes) y de 26 a 30 años, 11% (304,607 votantes). Foto: EFE.

Estamos a solo cincuenta y cuatro días (54) de la elección de un nuevo presidente, un nuevo órgano legislativo y el inicio de la formación de un nuevo gobierno que pone punto final al desastre histórico que representa el actual.

Los siete (7) candidatos presidenciales y los partidos políticos deberán tener presente en sus planteamientos y programas de gobierno, y no solo en sus discursos, a ese voto joven entre las edades de 18 a 30 años, que según el padrón electoral vigente representa el 30% de la población votante, es decir ochocientos ventiséis mil ciento cuarenta y dos (826,142) votos.

De ese 30%, el 7% votará por primera vez (56,062 jóvenes), los que están ávidos por ejercer su voto, al igual que ese resto de jóvenes que ya han votado.

Según el padrón electoral publicado, el voto joven está compuesto por: De 18 a 25 años: 19% (521,535 votantes) De 26 a 30 años: 11% (304,607 votantes)

El no escuchar a esa población de votantes que clama por mayores espacios en esta tercera decena del siglo XXI, que se iniciará durante el nuevo gobierno; que ha crecido con la explosión tecnológica, que ha dado inicio a la Revolución Industrial 4.0; que ha sido obligada a seguir enseñanzas educativas fuera de actualidad y arcaicas en tiempos en que los bebés de un año manejan equipos de tecnología digital de este siglo y no maracas y chupetes; una población en que los jóvenes no conocen el teléfono fijo ni utilizan el celular para hablar, que se comunican a través de las redes sociales: Whatsapp, Twiter, Instagram, Skype, Linkedin, etc, si algún candidato comete los errores de antaño y no escucha a este grupo de votantes, tendrá su castigo en las urnas y el fin de su carrera política.

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Pretender gobernar a esta población creciente de votantes (que además son un modelo para las otras generaciones de jóvenes que vienen detrás) con instituciones cuya funcionalidad es administrada como si estuviéramos en los tiempos de la era republicana o inicios del siglo XX, es decir, con una administración atrofiada y con funcionarios con actitud de tortuga acalambrada intencional, solo hay que ver el gasto del Estado en papel y lápices/bolígrafos en esta era digital y con una Ley de Panamá sin Papel (Ley 83 del 9 de noviembre de 2012) que parece hubiera sido creada para archivarse y no ejecutarse, pues atenta contra la filosofía del "que hay pa' mí", no nos conduce a ningún lado, además de profundizar más las diferencias nuestras con países que hace 50 años eran menos desarrollados que nosotros y hoy son potencias económicas y tecnológicas (Ejemplo: Corea del Sur). Y eso no solo lo saben sino que los sienten en carne viva nuestros jóvenes.

Este segmento de votantes quiere gobernantes serios, respetuosos de las leyes, cien por ciento (100%) transparentes, cero corrupción, inversiones significativas y modernización en la educación y la salud, la conservación del medio ambiente, la erradicación de la delincuencia (en la sociedad y en el gobierno), la independencia alimenticia, la reactivación de la economía y los empleos.

Un Estado que piense y actúe en función del pueblo y no en su círculo cero.

No podemos continuar siendo una nación de "pan y circo" y en que los principales artífices del desarrollo de un país, los educadores, quienes la mayoría en Panamá más allá de manejar un "Smartphone", su capacidad de innovar y adaptar las nuevas tecnologías imperantes a su labor educativa son prácticamente nulas, ya sea por la displicencia de un Ministerio de Des-Educación o por voluntad propia.

Esta misma población de jóvenes votantes, los "millennials", son los que están empujando al país a las nuevas tecnologías disponibles actualmente, entre ellas la Inteligencia Artificial (AI), que hoy están aquí para quedarse y que en otros países ya forman parte de la vida cotidiana en funciones y actividades rutinarias, como en la enseñanza, y en áreas avanzadas como en la medicina y en las de ingeniería y logística.

Esto vislumbra un futuro prometedor para esos jóvenes votantes.

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Jóvenes panameños han creado soluciones que no solo han trascendido fronteras, sino que han sido reconocidos por las compañías tecnológicas líderes en el mercado... y que saben como emitir su voto.

Si los políticos pretenden conducir esta campaña 2019 por los senderos de promesas, cantos de sirena y clientelismo, deben saber que hay más de ochocientos mil jóvenes (30% del padrón electoral) mirando y escuchando, que decidirán el futuro del país.

El hacer como que se escucha, el prometer y no llevarlo a la acción, terminará con el vuelo de aquellos que se creen águilas.

Por eso digo: que el voto joven, se escucha o se escucha.

Ex-alumno del Instituto Nacional. Generación 64-65.