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Opinión - 21/7/19 - 12:00 AM

El discurso crítico y jacobino

Decir que un grupo muy pequeño se queda con o concentra las riquezas, para algunos esto es un sacrilegio y un pecado mayor.

Nada se dice que el reparto desigual del producto social que se genera como nación y país, es parte sustancial de los problemas patrios. Foto: Archivo.

Soy refractario de los análisis sesgados en el sentido que, al abordar realidades sean estás en el plano nacional e internacional, quienes lo hacen evitan o eluden parte de la verdad, sea por interés o por algún temor a asumir compromisos.

Esta crítica, con el respeto y consideración a mis amigos intelectuales, se la he venido haciendo.

Hacen gala de un evidente academicismo, cuando el país atraviesa situaciones nada fáciles.

El  conocimiento debe estar al servicio del desarrollo de la patria.

¿El porqué de esta introducción? 

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Cuando se analiza la coyuntura internacional, el análisis se queda en la superficie.

Es lo que Karel Kosik, en su libro (Dialéctica de lo concreto) denomina  la verdad fenoménica.

Desde este enfoque, la crítica se queda en la superficie y evade la esencia que contiene o da cuenta de realidades contradictorias con sus respectivos sujetos interlocutores.

Un ejemplo, países como Argentina, Chile, Brasil, Ecuador, ¿qué es lo que hace crisis en estos países?

En todos hay una variable común: el esquema económico centrado en condiciones que son inherentes a los enfoques neoliberales que imponen relaciones de inequidad en todos los órdenes de la vida en sociedad; hacen énfasis en recortes por el lado de los costos sociales.

En ese contexto son entendibles las acciones contestatarias de los pobres, trabajadores y sectores medios.

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En esa dirección, cuando se escribe o analiza esta crisis, ¿por qué evadir que, parte importante de responsabilidad, corre por cuenta de los cánones neoliberales? 

Es natural que los pueblos reaccionen y lo hagan de la manera como saben hacerlo.

La mayoría de los conflictos sociales en su esencia traducen pugilatos de clases, cada cual esforzándose para hacer valer sus intereses.

Pensar que el presidente Trump es el fondo del problema que tiene en tensión al mundo, es un fulminante error en el que incurren estos amigos.

Nada dicen de los grupos de poder de la industria de la guerra y sus generales.

No explican qué implica la retórica nacional- burgués.

En el plano nacional ocurre un tanto igual.

Nada se dice que el reparto desigual del producto social que se genera como nación y país, es parte sustancial de los problemas patrios.

Decir que un grupo muy pequeño se queda con o concentra las riquezas, para algunos esto es un sacrilegio y un pecado mayor.

Abogado y cientista político.