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Opinión - 03/8/19 - 12:00 AM

¿Dónde están los espejuelos?

... actual dirección está gestionando las políticas claras expuestas en el Primer Gabinete Turístico donde el Estado, por vez primera, vigorosamente apunta y apoya el desarrollo sano de la industria...

Se requiere el empuje de inversiones tanto locales como foráneas en el sector turismo. Un caso en mano, aun con su letargo y falto de dirección turística, es el desarrollo del Casco Antiguo. Foto: Archivo. Epasa.

Hay ocasiones que, en búsqueda de los anteojos, nos damos cuenta que los tenemos puestos.

En la óptica del turismo en Panamá nos ocurre algo similar.

A pesar que el istmo continúa destacándose en publicaciones internacionales, citamos como ejemplos Lonely Planet, quien nos ubica en los primeros 10 sitios por visitar en 2019 e International Living quien nos honra con el sitial número 1 para el retiro en el mundo, las cifras en los últimos años sarcásticamente han sido negativas en un entorno en franco crecimiento global.

Una de las incógnitas era la cabeza, o la falta de ella, rematada por una desidia total por parte del Estado en temas de turismo, contando con el reiterado apoyo al director de turno por unos gremios que valoraban más figurar que señalar el camino a seguir.

Durante la actual luna de miel vemos con buenos ojos y bien puestas las gafas, más allá del espectro político, que la actual dirección está gestionando las políticas claras expuestas en el Primer Gabinete Turístico donde el Estado, por vez primera, vigorosamente apunta y apoya el desarrollo sano de la industria bajo la administración de un jinete que apuesta a ganar la carrera y tomar las riendas del turismo regional, como corresponde.

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Uno de los temas que poco hemos enfocado en el pasado es el empuje de inversiones tanto locales como foráneas en el sector turismo.

Un caso en mano, aun con su letargo y falto de dirección turística, es el desarrollo del Casco Antiguo.

Para pulirle habría que generar los incentivos para su macizo florecimiento, finalizando su plena reconstrucción, apartando las entidades públicas, que nada tienen que ver allí, y generando nuevos proyectos que aporten a su peatonibilidad, tal como el tranvía turístico desde la Plaza 5 de Mayo, a través del Casco hacia la Calzada de Amador, un retorno al pasado romántico símil a San Francisco, California.

Todo ello, resaltando sus extramuros.

Por un lado, Santa Ana, donde entre otros, se podría licitar la reconstrucción del icónico Café Coca Cola, tal cual era a inicios del siglo XX, porque la reconocida marca del brebaje, basada en Atlanta, seleccionó a Panamá como su primera sede internacional, sobre Londres, París u otros destinos.

Por el otro, aprovechando nuestra recién estrenada relación con la República Popular China, impulsar en conjunto un Plan Maestro para el despegue del Barrio Chino como una muestra de su cultura, gastronomía y aporte al desarrollo istmeño, justo al costado del Casco, embelesando su atractivo, complementando su brillo turístico, superando a su homólogo en la ciudad de Los Ángeles, donde bien podría servir como el puntal de la tecnología 5G en Panamá.

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Desarrollando las extremidades del pulpo, no solo su cabeza, nos encontramos con un producto final que deja lejos a Cartagena de Indias, al Viejo San Juan y a Nueva Orleans, Luisiana.

Todo ello con un trabajo en equipo y la impactante silueta de los rascacielos capitalinos como trasfondo.

Esta remodelación, pulimiento e inversión millonaria dotaría el entorno con un deleite pleno sirviendo como refulgente sitio de recreo a un fortalecido turismo de convenciones y cruceros, impulsando la curiosidad y el deseo de convertir a Panamá en un apetitoso sitio de retorno.

El perfeccionamiento de nuevos productos turísticos es clave en el éxito de la estrategia promulgada por la actual administración de la Autoridad de Turismo.

Lustrando el extenso inventario de productos turísticos existentes en la ciudad y en provincias, dotaríamos a Panamá con un refulgente amasijo de posibilidades, 365 días al año, en efecto creando una temporada de turismo alta permanente en vez de concentrarnos en el primer trimestre de cada año.

Por vez primera, en décadas, todo parece indicar que portamos bien los espejuelos en turismo.

Todos tenemos la sagrada obligación de colaborar en este empeño, sin ensuciar el ambiente, evitando lanzar desechos en nuestras aceras, calles y riachuelos.

Siendo más cordiales y amables con naturales y foráneos, apadrinando una educación práctica incluyente del dominio de lenguas y el evidente incremento en la satisfacción de nuestros visitantes.

Líder empresarial.