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Opinión - 19/9/19 - 12:00 AM

Diputados no aprueban leyes que les lesionen sus intereses personales

No ocupan sus curules para planear cómo hacer aceras y solucionar problemas domésticos de la comunidad que los eligió, eso ocasiona que tengan tantos proyectos de leyes durmiendo el sueño eterno.

Una sociedad no puede funcionar si los encargados de proporcionar las normas las tienen engavetadas porque no favorecen sus intereses. Foto: Archivo.

Estamos a escasos tres meses de haberse estrenado un nuevo período de la Asamblea Nacional por cambio de gobierno, y la mentalidad y comportamiento de algunos “Padres de la Patria”, sigue igual porque loro viejo no da la pata y aquello de más vale mal conocido que nuevo por conocer, lo cierto es que los diputados (no todos)  jamás han aprobado ninguna ley que vaya en contra de sus intereses personales, demostrando una vez más que no dan prioridad a las necesidades del pueblo.

Hay en el sentir de la sociedad un anhelo porque la Asamblea trabaje por y para el pueblo, que a la hora de aprobar leyes le dé prioridad al bienestar y necesidades de la gran mayoría.

Sin el voto de los que confiaron en su labor en beneficio del país no estuvieran donde están pagados por nuestros impuestos.

Un diputado debe tener un mínimo conocimiento de derecho profesional, por muy estudiado que esté, su misión en la Asamblea es estudiar y aprobar leyes justas que redunden en beneficio de los asociados.

No ocupan sus curules para planear cómo hacer aceras y solucionar problemas domésticos de la comunidad que los eligió, eso ocasiona que tengan tantos proyectos de leyes durmiendo el sueño eterno.

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La sociedad tiene una serie de necesidades y problemas sociales por resolver y estos “Honorables” trabajan como vehículo en tranque, moviéndose lentamente.

Una sociedad no puede funcionar si los encargados de proporcionar las normas las tienen engavetadas porque no favorecen sus intereses.

Cuando caminaban bajo sol y lluvia prometían lo que no era suyo, con tal de llegar a la Asamblea, para luego sufrir de amnesia y hacerse los indiferentes.

Los diputados que estrenan curul van a tener una lucha titánica para convencer a los loros viejos que sí se puede dar la pata, si lo propuesto beneficia a la mayoría.

Los Honorables Diputados ocupan esas curules para legislar y aprobar leyes, no para fomentar esos dimes y diretes y armar, con frecuencia, unos espectáculos que restan credibilidad a sus funciones y, lo peor de todo, devengando un sueldo que no justifica lo que hacen.

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Por el grado de educación y profesionalismo que muchos pregonan a los cuatro vientos, deben ser más tolerantes cuando intervienen y dejar ese tono agresivo al dirigirse a sus colegas, jamás se visten de humildad, siempre están bien “chaniaos” con el traje de la soberbia para sobresalir a la hora de exponer su opinión o punto de vista.

Es vergonzoso ver y escuchar como se expresan quienes deben ser ejemplo de cordura para los jóvenes y el resto de la sociedad, que los observa atentamente con la esperanza de ver un cambio en ese órgano que ni hace ni deja hacer, porque sin leyes justas, el país no avanza, es imposible tener una mejor calidad de vida porque estos señores (generalizo) nunca van a aprobar cuchillo para su 'pescuezo', como decimos popularmente.

Escritora.