Gracias por ser parte de nuestra audiencia Queremos que sigas disfrutando de los mejores contenidos. Regístrate aquí ¿Ya estás registrado? Inicia sesión
Opinión - 02/7/19 - 12:00 AM

"Díganme lo malo, que lo bueno ya lo sé"

... estamos sentados sobre un barril de pólvora; el nuevo gobierno entra a administrar en un terreno minado....el problema de fondo y de una aberrante inequidad, da cuenta de un reparto social perverso.

El nuevo presidente, Laurentino Cortizo, debe procurar que el Ministerio Público y la Procuraduría rindan informe al país del curso de los procesos relativos a casos de corrupción. Foto: Cortesía.

El poder y los que lo ejercen, suelen rodearse de aduladores y cuenteros.

Omar Torrijos tenía el gran instinto de conocer al que le venía con cuentos de asaltantes de caminos.

Son gente peligrosa y la historia da cuenta de esta especie, que llevan a gobernantes a incurrir en fatales errores.

Recuerden a Grigory Rasputin, quién ejerció una gran influencia en la última de las dinastías rusa de los Romanov. 

En España franquista el ideólogo y fundador del Opus Deis: Josemaría Escrivá de Balaguer.

¿ A qué viene lo anterior?

Al presidente no hay que mentirle.

Nuestro país enfrenta una crisis a todos los niveles.

No olvidemos lo que dice el premio Nobel de Economía, Stiglist, el PIB, suele ser una categoría engañosa.

VEA TAMBIÉN: Educación: esa pálida estrella

A riesgo de exagerar, estamos sentados sobre un barril de pólvora; el nuevo gobierno entra a administrar en un terreno minado.

Hay que tener cuidado con los argumentos que, comparado con países en la región, "estamos galopando".

Es una cortina de humo.

Pocos son los amigos analistas que abordan estas realidades y categorías y no se dan cuenta que quedan dorando la píldora.

Nada dicen que el problema de fondo y de una aberrante inequidad, da cuenta de un reparto social perverso.

Amigos lectores, nuestros problemas son de larga data, agravados en los últimos años.

El giro de timón es de vuelta total.

Al pueblo hay que decirle todo.

Mencionaba en un artículo anterior que, un buen mensaje al pueblo por parte del nuevo gobierno sería empezar, informando a cabalidad, ¡cómo recibe el país y sin ocultar nada!

En política hay gente que sufre o vive con odios viscerales.

Entre ellos, aquellos que no le perdonan al general Omar Torrijos que les haya quitado el poder político, un odio que se lo endosan al Partido Revolucionario Democrático que fundara el extinto general.

Ese odio los lleva a no reconocer que los grandes saltos de calidad que ha dado el país, han sido bajo la dirección del Estado por parte de este colectivo.

Que miembros de este partido han incurrido en desaciertos, desmanes, complicidad en sonados actos de corrupción, cierto; pero es lamentable que en su momento no fueron investigados y llevados a la justicia. 

Afortunadamente los tiempos cambian y hoy la ciudadanía se ha empoderado de una cultura ética  como parte esencial  de lo que es una democracia funcionando con ética y transparencia, lo que no ocurría en los lustros pasados. 

VEA TAMBIÉN: Una propuesta indecorosa sobre el mercado laboral

Cómo negar que Omar Torrijos liderizó el proceso que tuvo un alcance revolucionario, la integración de un solo territorio y una sola bandera; la salida del ejército estadounidense del país y la recuperación del canal.

¿A dónde quiero llegar?

Sencillamente que el Panamá que conocemos hoy, sus avances, guardan relación con muchas de las ejecutorias del PRD como gobierno.

Cómo negar que siendo un país que junto con Haití, éramos los menos desarrollados en tecnología de la comunicación, fue con el gobierno de Pérez Balladares que se inició el proceso que nos ha conducido a ser uno de los países mejores conectados en la región.

Pasados algunos años, reconoció que, en el tema del Instituto de Recursos Hidraúlicos y Electrificación (IRHE), se equivocó.

En nuestro medio se ha institucionalizado el lenguaje del seudo discurso o la comunicación falsaria y el desvalor del actuar y hablar con grados inauditos de cinismo, como artes de la manipulación y la confabulación. 

El expresidente Juan Carlos Varela, durante su período abusó de estos métodos, acompañándolos con amenazas dirigidas a fines poĺíticos.

Fueron muchas las denuncias de delitos que nunca se concretaron.  

Soy del criterio que el nuevo presidente, sin que eso signifique intervenir en los asuntos de la justicia, tiene el deber de procurar que el Ministerio Público y  la Procuraduría  rindan informe al país del curso de los procesos relativos a casos de corrupción.

No podemos aceptar el "cambio y fuera".

Me incomoda ver a dirigentes de gremios hablar de corrupción, pero nada dicen de agremiados que han sido autores de ilícitos y actos de dudosa transparencia.

Nos han vendido el cuento que la corrupción solo corroe o se da por parte de los políticos.

Abogado.