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Opinión - 10/7/19 - 12:00 AM

Devenir histórico de la juventud

...principales demandas sociales de un poco más de la mitad de la población total de la República de Panamá, todavía se centran en sectores como la salud, la educación y la inserción al mercado laboral.

Analizar el porqué un número importante de adolescentes y jóvenes no están estudiando, ni participan del mercado laboral, es una tarea imprescindible. Foto: EFE.

Si bien es cierto, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) destacó que la población joven de 15 a 29 años de edad, para el año 2016 era de 160 millones de habitantes para la región de América Latina y el Caribe, también nos ha hecho notar que las brechas estructurales persistentes como la desigualdad en el desarrollo de capacidades y en el mundo laboral, entre otras más, son inequidades que hoy en día afectan especialmente a nuestros jóvenes.

Estos datos nos hacen reflexionar sobre muchos factores y desafíos emergentes como lo son, el comprender por qué las principales demandas sociales de un poco más de la mitad de la población total de la República de Panamá, el 52% para ser precisos, entre infantes, adolescentes y jóvenes (de 0 a 29 años) estimada por el INEC para año 2016; todavía se centran en sectores como la salud, la educación y la inserción al mercado laboral.

Analizar correcta y científicamente las razones sistémicas, etarias y socioculturales que nos brinden luces para entender el porqué un número importante de adolescentes y jóvenes no están estudiando, ni participan del mercado laboral, y la mayoría de los que trabajan lo hacen en puestos de trabajo informales, sin seguro social ni beneficios, es una tarea imprescindible.

Al igual que lo será también, ver por qué muchos de ellos están en alguna situación considerada como de "riesgo social", o con niveles académicos muy bajos.

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Definitivamente, estas realidades que a su vez son vorágines, pueden ser verificadas con facilidad al analizar algunos de nuestros indicadores nacionales básicos como por ejemplo, la Encuesta del Mercado Laboral (EML) y La Encuesta de Propósitos Múltiples del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), o las emitidas oficialmente por las direcciones de estadística de nuestros ministerios, en donde se refleja (cuantitativamente) cómo persisten muchas disparidades significativas.

A manera de ejemplo: El desempleo juvenil, fue para el año 2017 de 12,9%, muy por encima de la desocupación total del país, que era en aquel año del 6,1%.

Y en cuanto al empleo informal, llegó a ser, a nivel nacional, del 44% para el año 2018.

Luego discernimos que estos temas se convertirán en un reto prioritario para la sociedad civil y los gobiernos venideros, puesto que deben ser abordados de manera amplia con la participación de todos los ciudadanos, porque no se trata de dejar a ningún grupo intergeneracional o intercultural atrás, sino por el contrario, todos debemos ser capaces de enfrentar las transformaciones futuras con la mayor objetividad, flexibilidad, justicia, rapidez y sensatez posible desde diversos ámbitos.

Finalmente, considero con ecuanimidad que nuestros jóvenes sí tienen la capacidad potencial para encabezar de manera unida e inclusiva, aquel cambio necesario que fulmine y rompa el ciclo de la segregación y la pobreza intergeneracional e intercultural persistente; por lo que no deben seguir relegando, transfiriendo o postergando su brillante devenir histórico.

Los pueblos y las juventudes podemos cambiar nuestras realidades y construir nuestra propia bella historia.

Sociólogo / Docente. Analista de Políticas Sociales.