Gracias por ser parte de nuestra audiencia Queremos que sigas disfrutando de los mejores contenidos. Regístrate aquí ¿Ya estás registrado? Inicia sesión
Opinión - 16/7/19 - 12:00 AM

De qué nos quejamos, si somos culpables

Hemos convertido el mundo en un gran bosque de cemento, que no refresca, al contrario, produce tanta calor, ahora pretendemos sembrar arbolitos para paliar el problema que va en aumento...

¿Dónde están los árboles que oxigenaban el ambiente? Han sido reemplazados por enormes edificios de cemento y concreto que no nos dejan respirar. Foto: EFE.

El mundo arde de calor, diariamente mueren personas a causa del inmenso fogaje que emana de la tierra y el candente fuego del sol.

Todos se quejan, hasta los que tienen aire acondicionados en sus casas, oficinas y vehículos, esta temperatura supera la capacidad de aguante del ser humano que tiene un límite para soportar tanta calor.
¿Por qué la capa de ozono se agranda cada vez más? 

¿Dónde están los árboles que oxigenaban el ambiente?

Han sido reemplazados por enormes edificios de cemento y concreto que no nos dejan respirar, ni a los ambiciosos que los construyeron tienen confort, solo millones de dólares en los bolsillos que no les sirven ni de abanico para refrescarse.

VEA TAMBIÉN: EEUU vs. China: Guerra comercial y lucha de poder global

Hemos convertido el mundo en un gran bosque de cemento,  que no refresca, al contrario, produce tanta calor,  ahora pretendemos sembrar arbolitos para paliar el problema que va en aumento, esto no lo va arreglar ningún arbolito plantado en una tierra que está más caliente que fogón de leña.

La ambición del hombre lo está llevando a destruir lo que gratis Dios le dio para que lo trabajara y tuviera con qué vivir.
Considero que nadie está en contra del progreso pero, ¿poniendo en riesgo la sobrevivencia?

¿En qué cabeza cabe eso? 

Nos estamos encerrando en un círculo de fuego sin salida y no tenemos sentido común para darnos cuenta del mal que nos estamos haciendo, en muchos lugares del planeta no quieren ni respetar el derecho de los indígenas y campesinos a cultivar su tierra que les da de comer,  porque no hacen súper , y estos ambiciosos capitalistas pretenden quitarles sus tierras ofreciéndoles guayabas por las mismas para construir sus monumentales edificios como bofetada a su humilde condición, ¡qué vergüenza!

VEA TAMBIÉN: Propuesta de reforma del Reglamento Orgánico de la Asamblea

¿A quién o a quiénes culparemos de lo que estamos viviendo? 

Reza un dicho muy bien dicho por quien lo dijo  (diría Trespatines )  el que quiere celeste,  que le cueste.  

¿Queremos comodidad, millones y confort sin medir las consecuencias? 

Entonces aguantemos calladitos, porque con ese hueco cada vez más grande que tiene la capa de ozono,  preparémonos para lo que viene, que Dios nos agarre confesados.

Ojalá reflexionemos cuando no estemos tan sofocados sobre el daño que le estamos haciendo al planeta y a nosotros mismos y dejemos de talar tantos árboles para fabricar uno de cemento.
Escritora