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Opinión - 18/4/19 - 12:00 AM

¡Cuídate de los idus de mayo!

El electorado debe estar consciente de que en las elecciones de mayo no solo se juega el futuro del país para un quinquenio, sino que las circunstancias actuales obligan a escoger a los mejores hombres y mujeres para lograr la profunda transformación del país...

En las redes sociales y grupos de WhatsApp, son abrumadoras las incendiarias discusiones políticas. Foto: AP

El fenómeno político, su dinámica y explicación, ha ocupado el interés de grandes pensadores en la Historia.

Maquiavelo, por ejemplo, en su afán por retratar el estereotipo de gobernante de su época, afirmó en su obra, El Príncipe, que "Los hombres, en general, juzgan más por los ojos que por las manos; y si pertenece a todos el ver, no está más que a un cierto número el tocar.

Cada uno ve lo que pareces ser; pero pocos comprenden lo que eres realmente".

Existe consenso sobre la génesis de lo que modernamente se conoce como marketing electoral.

Fue a mediados del siglo XX en los Estados Unidos de América, durante la contienda electoral, donde el candidato Dwight Eisenhower se erigió como el 34º presidente de ese país y a partir de ese momento, la raza política en el mundo descubrió la necesidad de emplear tácticas de publicidad comercial en la dinámica de captación de votos en el contexto de las elecciones políticas.

Algunos -inclusive- han llegado a sostener que los candidatos deben mercadearse tanto igual como ha de mercadearse un par de zapatos, entre tanto, los usos y costumbres de nuestra política criolla transitan por el sendero de la publicidad engañosa o demagogia para hacerse de un importante caudal de votos; después de todo, como recientemente admitieron algunos elementos la raza política, la mentira y el engaño forman parte de su ADN.

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Panamá, como un actor más en el concierto de esa modernidad política, sufre los embates de un bombardeo publicitario electoral; la propaganda política y los recurrentes mensajes de candidatos a puestos de elección popular, invaden los medios de comunicación y redes sociales como enjambre de abejas a la rama de un árbol.

El problema ha sido que la raza política ha dirigido mayor atención al cascarón del mensaje, mostrando despreocupación por el contenido del mismo.

Para el elector consciente, es agotador y abrumador; primero, el bombardeo publicitario de propuestas ilusorias bien articuladas en la forma, pero constitutivas de verdaderos disparates; y segundo, porque en su gran mayoría, los actores del guion son figuras repetitivas que generan fatiga visual y auditiva porque tuvieron su oportunidad para potenciar las transformaciones necesarias en el sistema y lamentablemente no lo hicieron.

De allí, la estrategia de algunos candidatos de aparente desvinculación de los sectores tradicionales de los partidos políticos y el posesionamiento de figuras seudo independientes, lo que resulta intersante por el hecho que, probablemente, expresa el inicio de la consunción de la partidocracia.

En las redes sociales y grupos de WhatsApp son abrumadoras las incendiarias discusiones políticas.

En época electoral, el tema político acapara todas las conversaciones y discusiones del momento; sin embargo, posterior a los idus de mayo, el país no vuelve a discutir con la misma intensidad los grandes temas que historialmente adornan los planes y propuestas de campaña electoral, dejando a la suerte de la raza política y de los intereses sectarios, el futuro de generaciones y generaciones.

El electorado debe estar consciente de que en las elecciones de mayo no solo se juega el futuro del país para un quinquenio, sino que las circunstancias actuales obligan a escoger a los mejores hombres y mujeres para lograr la profunda transformación del país que mejore los días de las presentes y futuras generaciones.

Abogado.