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Opinión - 30/7/19 - 12:00 AM

Crisis en los medios, infortunio para el periodismo

...si a un abogado, como ya es costumbre; doctor, ingeniero, albañil o, a cualquier persona se le ocurre convertirse en periodista, lo puede hacer. Solo basta con ser crítico de los acontecimientos políticos, tener buena presencia, manejo escénico y, tal vez, escribir bien.

Algunos medios de comunicación social: televisivos, radiales o escritos, tienen como fuente principal las notas de prensa de las instituciones del Estado. Foto: Archivo.

Una de las cosas que sí saben hacer los medios de comunicación es no darle relevancia pública a la crisis económica por la que están pasando.

Obviamente, tienen que cuidar su imagen.

Sin embargo, lo que ha pasado y sigue pasando, por temas de austeridad y ajustes presupuestarios, son los despidos de colaboradores incluyendo a  los periodistas.

Las oficinas de algunos periódicos parecen cementerios.

Cada escritorio es una tumba.

Esta situación trae consigo una mala práctica, la que se ha convertido en una nueva técnica periodística.

Y es que, algunos medios de comunicación social: televisivos, radiales o escritos, tienen como fuente principal  las notas de prensa de las instituciones del Estado, las noticias que se publican en los sitios web gubernamentales, los hechos que se viralizan en las redes sociales y los bochinches de pueblo.

Con estas fuentes de información los medios se olvidan de las corresponsalías, de los periodistas ruteros y del periodismo de investigación.

Solo basta con hacer un "refrito" y listo, se publica.

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Quizás, las herramientas que ofrecen las nuevas tecnologías de la información y comunicación, han ayudado a hacer más dinámico el trabajo en las mesas de redacción o, simplemente han contribuido  hacer más mediocre el trabajo.

En Panamá, no existe ley de prensa.

Por lo tanto, el periodismo es libre.

Un día cualquiera, si a un abogado, como ya es costumbre; doctor, ingeniero, albañil o, a cualquier persona se le ocurre convertirse en periodista, lo puede hacer.

Solo basta con ser crítico de los acontecimientos políticos, tener buena presencia, manejo escénico y, tal vez, escribir bien.

La persona con este perfil, puede ejercer el periodismo sin discriminación alguna.

Los medios radiales ya no tienen radio periódicos institucionales.

Cualquier persona que llegue con billete en mano y compre un espacio para desarrollar un noticiero, es bien recibido.

Lo que importa es el dinero.

La ética periodística y el respeto ajeno, ya no son principios válidos para muchos medios de comunicación.

Los medios televisivos han optado por ser más exigentes.

No obstante, la preparación universitaria en estudios de periodismo, ya no importa mucho.

En algunos medios escritos, tienen a personas no idóneas como jefes de noticias.

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Probablemente estas personas son más capaces que los periodistas graduados en las universidades.

Esto tendríamos que preguntárselo a los docentes de la escuela de periodismo de las facultades de Comunicación Social.

Academias que si siguen así, van a desaparecer.

Es posible que estas inconveniencias sean algunas de las causas por la cual el periodismo está muy mal visto en la opinión pública.

La difícil situación económica de los medios de comunicación también trae como consecuencia que los salarios de los periodistas no sean los mejores.

Este escenario ha llevado a muchos periodistas a desistir de toda oportunidad de trabajo en los medios, e irse a trabajar a las oficinas de relaciones públicas de las instituciones del Estado.

Lo malo de todo es que cada cinco años, sin pensar en su grado de profesionalismo, son destituidos.

Al final, estos periodistas terminan comprando espacios radiales y dándole plomo al gobierno que los destituyó.

En definitiva, la profesión del periodista es la más incomprendida de todas.

En nuestro país ni siquiera existe una ley que considere al periodista como una profesión.

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Los medios de comunicación durante años han promovido la idea de que "la mejor ley de prensa, es la que no existe".

Este equívoco pensamiento, ha ocasionado, no solo que cualquier persona realice periodismo; sino que, ese mismo individuo tenga su propio medio de información digital.

Lo que al final se ha convertido en una competencia para los medios tradicionales.

Es claro que las herramientas que nos ofrecen las nuevas tecnologías nos permiten emprender modelos de negocio en el mundo de la comunicación social, pero esta modalidad no está regulada por ley.

Por lo tanto, no son los periodistas los que emprenden el negocio y así cualquiera termina siendo dueño de un medio de comunicación.

En conclusión, son los propios medios de comunicación que han ocasionado su silenciosa desaparición física.

Son los propios periodistas que laboran en estos medios, los que han promovido el libertinaje periodístico.

Las escuelas de periodismo tienen mucha culpa.

Las agrupaciones han tratado de hacer su trabajo.

Pero, la desunión, la envidia y la codicia personal de algunos dirigentes y miembros de los gremios periodísticos, han impedido que esta profesión sea respetada por la sociedad.

Periodista.