Opinión - 07/12/18 - 12:00 AM

Consecuencias del ataque a Pearl Harbor

... la humanidad recuerda cómo gobernantes de aquella época, solamente estaban por mantener un clima de guerra con la finalidad de incrementar su mayor poderío, incrementar sus ganancias económicas y convertirse en los dueños del mundo,

Modesto Rangel Miranda [email protected]

La historia marca muchos retos en el camino hacia los tratados de paz, los cuales están enfocados en la prosperidad económica de las naciones, pero evidentemente surgen conflictos cuando los pueblos desean mejorar su nivel de vida en las diferentes esferas democráticas de cada país.

Los antecedentes y consecuencias del ataque japonés a Pearl Harbor, permiten entender, dentro del proceso histórico norteamericano y mundial, la política exterior desde 1820 hasta la actualidad.

Es igualmente interesante, en términos del conocimiento histórico, analizarlo desde una perspectiva revisionista, en la búsqueda del significado y de lo que representa la totalidad del episodio, en relación con los valores y el espíritu que supuestamente identifica a la sociedad norteamericana.

Pero este enfoque se le puede determinar con el aspecto intervencionista que se dictaminó con la aparición de la doctrina del Destino Manifiesto de 1824-26 del presidente James Monroe en expandirse más allá del río Bravo y del Pacifico Sur.

Vemos cómo el poderoso imperio naciente, Japón, se caracterizó por ser pacífico, y por la decisión de cerrar las fronteras para evitar el contacto con el exterior y de la política occidental de las naciones imperialista como Inglaterra, Francia y Los Estados Unidos, quienes durante el siglo XIX, conformaban un verdadero poderío imperialista.

Este aislamiento terminó en 1853 cuando el comodoro Mathew Perry obligó a Japón a abrir sus puertas, estableciendo una serie de tratados con las potencias extranjeras llamados Tratados

Desiguales, provocando malestar e indignación  entre algunos samuráis, ya que veían esta actitud muy intervencionista, similar a Panamá, quien desde 1846 había implementado el tratado Mallarino- Bidlack, donde se dictaminaban diversas normas beneficiosas para sus intereses.

Para los jóvenes y líderes, el descontento llegó a mantener y reiterar el apoyo total para que retomara su protagonismo en la política estatal, sobre todo el imperio japonés sin dictaminen foráneo.

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Para 1868, se daba una transformación en todo el imperio del Japón donde se inició la modernización del país, cuya capital fue trasladada a Tokio, siendo así el  primer país asiático industrializado.

Surgió un proceso de expansionismo territorial hacia naciones vecinas, lo que los llevó a enfrentarse militarmente al Imperio ruso y al chino.

El crecimiento  económico causó  una explosión social debido al crecimiento  poblacional, comenzando a ganar terreno en  el extremismo político.

Para  la década de 1930 se aceleró la expansión militar, confrontando con China por segunda vez.

La crisis de 1929, al restringir y dificultar los mercados, se incrementó  el problema social y económico, donde las clases populares sufrieron una dura recesión.

La solución se presentó en el avance de un movimiento militarista nacionalista, quien en 1937, el militarismo japonés se impuso, eliminando la participación de los partidos políticos en el gabinete y desapareció el control parlamentario.

Para la expansión existía, no obstante, un problema fundamental, era la dependencia de abastecimiento externo de petróleo.

Para los Estados Unidos, el avance del Japón afectaba el balance de poder económico y político en el Lejano Oriente, lo que era considerado como el usufructo de la política de puertas abiertas  al comercio en la China.

Durante más de un año, con anterioridad a Pearl Harbor, el Gobierno norteamericano ejerció medidas de presión económica para desanimar al Japón.

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Esto ocasionó un verdadero embargo de envíos de metal para la industria nipona, como consecuencia del pacto que Japón había firmado con Alemania e Italia.

Se incluía también la interrupción del comercio, el petróleo, producto de la invasión japonesa a Indochina.

En noviembre de 1941, la inteligencia estadounidense sabía que Japón no se rendía y que pensaba atacar.

En ese momento, ya el 25% de la industria norteamericana estaba destinada a la producción armamentista

El resultado fue uno solo, la mañana del 7 de diciembre de 1941, los estamentos de seguridad estadounidenses habían concordado una acuerdo de paz con el delegado japonés en Washington, los dos días anteriores, sin embargo, la estrategia militar del Almirante Yamamoto, no tardó en dar el golpe más duro a la columna vertebral del Pacifico, establecida en la base naval de Pearl Harbor, en Hawai, donde los japoneses destruyeron casi toda la flota naval del Pacífico.

.Aunque se puede hacer un verdadero análisis de los hechos que provocaron este ataque, hace 77 años, la humanidad recuerda cómo gobernantes de aquella época, solamente estaban por mantener un clima de guerra con la finalidad de incrementar su mayor poderío, incrementar sus ganancias económicas y convertirse en los dueños del mundo, seguido de lo que se daría la Guerra Psicológica más escalofriante de la humanidad, la Guerra Fría, enfocada en un esquema de tensión donde las superpotencias mundiales, después de la rendición de Japón mantendrían a la humanidad alejada de los problemas nacionales, descuidando las diversas prioridades esenciales que deberían resolver internamente.

Hoy puede verse a un Japón transformado en una nación altamente tecnológica que ha superado no solamente a sus vecinos del área, sino a quienes le hicieron el daño más grande a su integridad soberana, U.S.A., pero su espíritu emprendedor dio como objetivo aprender de sus errores y ser una nación que compite con grandes cadenas de tecnología.

Japón enseñó que para ganar hay que aprender de las cosas positivas de sus rivales en todos sus aspectos.

Comunicador social.