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Opinión - 05/11/19 - 12:00 AM

Comunicación y reformas constitucionales

Antes que ocurriera todo este desastre, se debió desarrollar una campaña de divulgación previa.... muchos de los actores: Gobierno, Asamblea y Concertación, sabían que el proyecto de reformas, podría tener reacciones encontradas. Es evidente que la Asamblea Nacional tiene deficiencias en los procesos comunicativos externos.

Es probable que las protestas y manifestaciones que la ciudadanía ha propiciado en las calles, sea producto de un desconocimiento profundo sobre el tema. Foto: Víctor Arosemena. Epasa.

Muchas veces he sostenido y demostrado en mis artículos que el principal problema de los seres humanos es la comunicación interpersonal.

Sin embargo, cuando se trata de comunicación gubernamental el asunto es peor.

Cada vez que, en Panamá, el Ejecutivo o el Legislativo proponen proyectos de ley, y en el caso más reciente, las reformas constitucionales, existe controversia en la sociedad sobre los beneficios o perjuicios que a nivel singular o colectivo pueden representar algunos artículos de los proyectos.

En la trama de las reformas constitucionales, que fueron examinadas por el Legislativo a través de la Comisión de Gobierno y Asuntos Constitucionales de la Asamblea Nacional en diversos sectores del país, es evidente que las sugerencias resultantes de estas jornadas de consulta ciudadana tampoco fueron difundidas a la opinión pública.

Además, las modificaciones sufridas en el Legislativo durante el desarrollo de los debates, donde se decidió rescatar y aprobar importantes acuerdos contenidos en el proyecto de acto constitucional que remitió el Órgano Ejecutivo a la Asamblea, tampoco se hizo público.

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Es probable que las protestas y manifestaciones que la ciudadanía ha propiciado en las calles, sea producto de un desconocimiento profundo sobre el tema.

Pero también, es posible que lo que le interese a un sector de la población no sea lo mismo que le interese a otro.

Es decir, los sentimientos encontrados sobre algunos artículos propuestos en las reformas son diferentes.

Sobre el artículo: "el Estado reconoce solamente el matrimonio entre un hombre y una mujer", estoy seguro que no es cuestión que le moleste a toda la población.

Asimismo, es muy cierto que lo referente a que si "los diputados pueden modificar el presupuesto general del Estado", tampoco es cosa que le preocupe a las personas que apoyan el matrimonio igualitario.

El proceso de comunicación que debió establecerse en una estrategia de divulgación debió ser especial.  

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Lo cierto es que, por primera vez, en Panamá, un proyecto de reformas constitucionales nace de un sector que no es un partido político y mucho menos del Legislativo o el Ejecutivo.

En esta ocasión, la propuesta se promueve a través del Consejo de la Concertación para el Desarrollo, que ha manifestado en un comunicado que: "los acuerdos concertados gozan de gran legitimidad, sobre todo porque fueron el resultado de un amplio y transparente proceso de construcción de consensos multisectoriales, concebidos sobre la base de una propuesta elaborada por distinguidos juristas, quienes a su vez tomaron en cuenta los distintos aportes y propuestas de reformas parciales o integrales a la Constitución, provenientes de diversos sectores a nivel nacional".

Pero, nada de esto fue difundido correctamente a la opinión pública.

Al parecer, en nuestro país, los gobernantes y organizaciones esperan ver las reacciones de la población sobre sus propuestas para empezar a justificar o a explicar los detalles de la misma. Si no hay reacciones, entonces "no pasa nada", como dicen los españoles.

El presidente de la República, Laurentino Cortizo, ha pedido a la población que lea el documento aprobado en tercer debate, esperando que se ilustre y saquen sus propias conclusiones.

Pero, para que la población lea, es necesario que los encargados de la comunicación del Estado y en este caso los de la Asamblea Nacional, implementen estrategias comunicacionales para facilitar a la población el documento.

No basta solo con colgarlo en la página web institucional.

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Antes que ocurriera todo este desastre, se debió desarrollar una campaña de divulgación previa.

Estoy seguro que antes de iniciar las discusiones, muchos de los actores: Gobierno, Asamblea y Concertación, sabían que el proyecto de reformas, podría tener reacciones encontradas negativas y positivas.

Es evidente que la Asamblea Nacional tiene deficiencias en los procesos comunicativos externos.

No es solo comunicar, hay que saber hacerlo.

"La comunicación es entendida como diálogo, y el diálogo como aquello que trasciende el lenguaje.

Si bien el lenguaje posibilita la apertura al diálogo, también lo limita y cancela, en tanto es limitado por naturaleza.

El diálogo, que es vehículo de lo comunicativo, remite a una relación auténtica entre personas.

Esta relación es entendida como "relación viva" que enriquece al ser y asegura con ello más que un mero intercambio de ideas" (Dixit  no.29 Montevideo dic. 2018).

En conclusión, volvemos a tener un problema de comunicación a nivel de país, que pudo haberse evitado si los políticos y gobernantes entendieran que lo principal en un gobierno es saber comunicar.

Periodista