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Opinión - 11/7/19 - 12:00 AM

'Chernobyl': Durkheim y el suicidio altruista de los trabajadores

...esta producción ha interrumpido los medios para cultivarnos con seriedad y responsabilidad sobre un hecho histórico, sin antecedentes, como pocas veces ocurre en la televisión privada. Ella nos permite, desde el arte, una nueva ventana para reflexionar sobre la vulnerabilidad de la vida del planeta a las actividades humanas.

Foto de la Agencia AP, en la que se observa la central nuclear de Chernobyl, luego de la explosión de su reactor .

Recientemente, la cadena de televisión HBO puso en escena el mayor desastre nuclear de la historia humana en una elogiada producción cinematográfica.

El film, titulado Chernobyl, rescató en cinco capítulos la sucesión de hechos ocurridos en la antigua central nuclear Vladimir Ilich Lenin en abril de 1986.

A buena hora esta producción ha interrumpido los medios para cultivarnos con seriedad y responsabilidad sobre un hecho histórico, sin antecedentes, como pocas veces ocurre en la televisión privada. Ella nos permite, desde el arte, una nueva ventana para reflexionar sobre la vulnerabilidad de la vida del planeta a las actividades humanas.

El valor de esta obra se da por su estreno justo en un momento crucial en nuestra carrera, como especie, contra el cambio climático.

Científicos y organismos internacionales aseguran que tenemos hasta el año 2030 para hacer los ajustes necesarios para evitar lo que podría ser la extinción o reducción significante de nuestra especie.

Nunca antes la humanidad había tenido semejante reto y nunca antes la experiencia de Chernobyl nos había brindado tantas herramientas para reflexionar sobre el futuro de la humanidad.

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Sin embargo, y desgraciadamente, por estos días los gobiernos de mayor poder en el concierto de las naciones no reconocen la gravedad del asunto.

Esto último nos da pie para reflexionar sobre lo segundo presentado por la miniserie, y corresponde esto, a la carencia de cientificidad en la gestión pública y la incompetencia de nuestros gobernantes para asumir las responsabilidades de los cargos públicos asignados, pero extrañamente permitido por nosotros mismos como colectivo.

Lo tercero que nos deja indagar, esta teleserie, es sobre el tipo de tejido social con el que puede contar una sociedad.

La antigua Unión Soviética contaba con un fuerte tejido social -a diferencia de la nuestra- que aspiraba a constituirse como la primera sociedad comunista desde la Revolución Bolchevique en 1917.

Dicho objetivo quedó frustrado en los próximos años al desastre de Chernobyl, por razones distintas, luego de haber alcanzado -como sociedad- altos niveles de sentido de colectividad y solidaridad entre su población.

Este hecho, la producción de HBO, logró con genialidad, retratar en los capítulos donde millares de soviéticos -trabajadores y científicos- se suicidaron para contener y solucionar la contaminación nuclear del continente entero.

A este tipo de suicidios, el sociólogo, Emile Durkheim lo denominó, en su célebre libro El Suicidio, como suicidios altruistas obligatorios,  lo cual son aquellos propios de sociedades que están demasiadas integradas en las estructuras subjetivas de los individuos constituyentes de una población.

No obstante, "para que el individuo ocupe tan poco lugar en la vida colectiva, es preciso que esté casi totalmente absorbido en el grupo y, por consiguiente, que este se encuentre muy fuertemente integrado".

En ese sentido, los científicos y trabajadores soviéticos dados a un proceso de socialización colectivo por generaciones, propio y necesario de la ideología comunista, se sacrificaron no porque se arrogaban el derecho de hacerlo, sino porque creían que era su deber como humanos, como ciudadanos y como hermanos de aquellos otros que podían salvarse de la radiación nuclear.

Entonces, nos queda preguntarnos: ¿qué tipo de tejido social necesitamos frente al peligro del cambio climático?, no sin antes haber brindado por los trabajadores soviéticos y por el camarada Legásov, quienes entregaron sus vidas para salvar a la humanidad.

Paz a sus almas.

Sociólogo, Universidad de Panamá. Investigador asociado del Centro de Estudios Latinoamericanos, (CELA), Justo Arosemena. Becado IDEN-SENACYT. Maestrando en Ciencias Sociales.