Gracias por ser parte de nuestra audiencia Queremos que sigas disfrutando de los mejores contenidos. Regístrate aquí ¿Ya estás registrado? Inicia sesión
Opinión - 13/2/20 - 12:00 AM

Cárceles panameñas y cárceles noruegas. Analicemos la realidad carcelaria panameña

...las cárceles panameñas no están resocializando a la hacinada población penitenciaria, en ellas se vulneran derechos humanos todos los días, hay mucha corrupción interna y el trabajo comunitario es un chiste.

La población carcelaria panameña asciende a más de 17 mil personas, de las cuales un poco más de la mitad se encuentra pagando una condena y el resto aún se encuentra a espera de una condena. Foto: EFE.

El Instituto de Investigación de Política Criminal (ICPR) indicó en 2018 que Panamá -respecto a América y después de Cuba, El Salvador y Estados Unidos- se posicionó como uno de los países con la tasa de presos más alta de la región; y respecto al mundo, se ubicó en el puesto 17.

Las últimas cifras oficiales indican que la población carcelaria panameña asciende a más de 17 mil personas, de las cuales un poco más de la mitad se encuentra pagando una condena y el resto aún se encuentra a espera de una condena.

Dato curioso: más del 90% son hombres.

Recientemente, hemos sido testigos de la inverosímil fuga penitenciaria de nuestro Chapo Guzmán panameño, con una repercusión tan grande que renunciaron a dos ministros por este evento y que, de paso, probaron que su presidente regañón no está hecho nadita de leche condensada.

VEA TAMBIÉN: El racismo y la misoginia, parte de nuestra sociedad

Algunos honorables diputados del partido político de gobierno pretenden reformar la normativa penal para que un juez no tenga la opción de decidir si otorga trabajos comunitarios a personas condenadas con penas que no superan los 5 años, y así deje de ser opcional y pase a ser obligación del togado el conceder trabajos comunitarios, con el fin que el condenado no ponga un pie en la cárcel y trabaje en "pro" de la comunidad.

Pareciera que estos diputados están más preocupados por aprobar leyes que impidan pagar tiempo en prisión, en vez de mejorar el sistema penitenciario y regular mejor el trabajo comunitario.

A propósito, y por destacar lo bueno, uno de los diputados independientes propuso una iniciativa de ley para que toda persona que cometa un acto de corrupción y sea condenada, vaya directamente a la cárcel sin opción a trabajo comunitario, ni casa por cárcel, lo que me parece fenomenal.

En definitiva, las cárceles panameñas no están resocializando a la hacinada población penitenciaria, en ellas se vulneran derechos humanos todos los días, hay mucha corrupción interna y el trabajo comunitario es un chiste.

Y pueda que veamos la prisión como algo tan ajeno a nosotros, pero no, cualquiera de nosotros puede terminar en ese dantesco lugar por accidente.

VEA TAMBIÉN: La Fundación Libertad contra la seguridad social

Veamos estos hipotéticos ejemplos que mi licencia literaria permite: usted va manejando en su auto por la noche oscura y lluviosa y se le atraviesa alguien, usted lo atropella, lo mata, puede que usted vaya preventivamente a prisión hasta que compruebe que fue culpa del imprudente peatón, es una posibilidad, y si estaba libando, más probabilidades tiene de visitar la realidad carcelaria; o puede que por cosas de la vida y con esta inseguridad.

Dios no lo quiera, se metan a robar a su casa y usted dispare su nueva arma con permiso e hiera de gravedad la pierna del maleante afectándole la delicada arteria femoral, puede que usted vaya preso y que la defensa del moribundo presunto maleante alegue que este no portaba un arma de fuego cuando entró a su casa (¡Ajá!) y que, por tanto, usted no actuó en legítima defensa al dispararle, es decir, usted se excedió (¡Padre!), y puede ser imputado por el presunto delito de Lesiones Personales, cuyas penas de prisión oscilan de entre 4 años (delito simple) a 15 años de prisión (delito agravado), artículos 136 y 137 del Código Penal, respectivamente.

A mi concepto -y el de los noruegos con su súper cárcel en Halden, a tan solo 120 km de la capital noruega-, las cárceles deberían ser sitios en donde la población carcelaria esté tranquila y sea productiva.

La cultura carcelaria noruega de los años 80 se centraba solo en la vigilancia y la seguridad y estaba relacionada con una reincidencia de crímenes de hasta el 70%, escenario que varió en los años 90 cuando el sistema correccional noruego se enfocó menos en la "venganza" y más en la rehabilitación.

En Noruega los presos hacen trabajos de mecánica automotriz, carpintería, gastronomía, tienen hora de descanso, hacen yoga, estudian, viven una vida más o menos normal en sociedad que los prepara para cuando salgan a la calle.

Se enfocan en esta premisa: cuando un preso sale de la cárcel se vuelve un vecino nuestro, y si en las cárceles los presos son tratados como animales, nuestros futuros vecinos serán animales más antisociales.

Abogado.